Adiós a las pestañas en Firefox

El responsable de Experiencia de Usuario de Mozilla se plantea una futura interfaz del navegador similar a iTunes

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Firefox, el navegador escogido por la mayor parte de los internautas avanzados, fue el primero en popularizar (que no en ofrecer) una experiencia de usuario basada en pestañas (tabs) que permitían al internauta organizar de forma más o menos cómoda una sesión de navegación múltiple.
Oliver Reichenstein y el responsable de Experiencia de Usuario en Mozilla, Aza Raskin, han comenzado a pensar en la evolución de esta interfaz de usuario y la conclusión es que, en el nuevo contexto de internet, con conexiones más rápidas y con el navegador convertido en algo más parecido a un sistema operativo que corre varias aplicaciones a la vez, el futuro será un Firefox sin pestañas.

Firefox se acerca a los 40 millones de descargas

FirefoxLeo en HTML FIX IT.COM que el navegador de moda, Mozilla Firefox, está cerca de alcanzar -si es que ya no los ha rebasado- los 40 millones de descargas.
Y esto, a pesar de que no se contabilizan las actualizaciones y parches, sino que se tiene en cuenta única y exclusivamente las descargas directas de este navegador. Esta sorprendente cifra viene a confirmar el imparable ascenso de este navegador entre las preferencias de los usuarios, y viene acompañado por un incremento en el conocimiento y uso del cliente de correo de Mozilla, Thunderbird, que ha alcanzado la cifra más modesta pero también importante de 5 millones de descargas.

Hace ya casi un año que comentábamos aquí el imparable ascenso de Firefox («el zorro incandescente»), que venía motivado principalmente por las continuas e importantísimas fallas de seguridad que se encontraban en Internet Explorer, que dominaba entonces en solitario todo el panorama.
Desde entonces, Firefox no ha hecho más que crecer y crecer. Recomendado inicialmente por todos los expertos en seguridad, ha conseguido alcanzar una cifra porcentual de usuarios que ronda el 10 por ciento. Ya no es una anécdota.
Sus usuarios suelen estar encantados, y se ha creado un fuerte sentido de comunidad, reforzado por la aportación de miles de desarrolladores independientes que
añaden fuincionalidades al navegador mediante unas «extensiones» fácilmente instalables.

Vulnerabilidades

De hecho, prueba de la increíble expansión de Firefox es que han comenzado a descubrirse vulnerabilidades propias de este navegador, como la que recientemente ha dado a conocer Secunia, que incluso ha puesto a nuestra disposición un test para comprobar si estamos expuestos a este fallo que le permitiría a terceros acceder a información almacenada en la memoria de nuestro ordenador.
Otra prueba más del increíble prestigio y expansión que está alcanzando Firefox es que revistas como Forbes, que marca tendencias, le ha elegido como «mejor navegador» en una clasificación en la que también aparecen Ópera, Netscape Browser, K-Meleon y Camino como navegadores recomendados. De Explorer, nada de nada: demasiados fallos de seguridad.

El zorro incandescente asoma las orejas

FirefoxA lo largo de este mes, la noticia de que Microsoft Internet Explorer ha perdido cuota de mercado frente a otros navegadores como Ópera y, especialmente, Mozilla Firefox, ha levantado una oleada de expectación.
Realmente no habría que sorprenderse tanto. Habida cuenta de que la cuota de mercado del navegador de Microsoft está en torno al 95 por ciento, no podría hacer otra cosa que bajar. Y mucho menos cuando prácticamente cada día se descubre una nueva vulnerabilidad que permite la ejecución de código malicioso en los ordenadores de los usuarios.

Desde que Internet Explorer barrió a Netscape del mercado, los inconformistas hemos vivido un poco como Ásterix y Obelix en el poblado Galo: recluidos en un diminuto rincón del Ciberimperio controlado por Microsoft. Pero precisamente la gran extensión del «imperio» (algunos disidentes también sostienen que su código es chapucero, pero esto a la postre daría igual) la que le hace vulnerable.
Al estar presente en casi la totalidad de los ordenadores personales del mundo, y al estar tan indisociablemente unido al sistema operativo Windows como lo están los brazos a una persona, abría (y abre) las puertas a innumerables vulnerabilidades. Quien consiga burlar a Internet Explorer lo hará también con el sistema operativo y, por tanto, se hará con el control de la máquina. Aterrador. Pero cierto, y es una experiencia cotidiana que padecen miles de usuarios que se ven afectados por virus, gusanos, troyanos y demás hordas bárbaras.
Los especialistas en seguridad recomiendan a los usuarios la utilización de navegadores alternativos. El que sea, menos Internet Explorer. Yo a mis amigos les recomiendo Ópera o Mozilla (casi todos me pronuncian «Godzila», por qué será…) Cualquiera de ellos es una opción más segura que el navegador de Microsoft.
Si se tomó la sensata opción de no utilizar Windows, hay más alternativas. Pero eso ya quizá sea demasiado pedir, por el momento, al usuario residencial. Eso sí, muchas empresas, hartas de agujeros de seguridad, están migrando a Linux; muchas administraciones, como recientemente el Ayuntamiento de Barcelona, también. Al final, todo se andará.