En esta casa somos católicos, apostólicos y romanos

Al volver a México encuentro una realidad modificada. El clima de antagonismo oficial se ha ampliado, moviéndose hacia otro sector. Los financieros no le perdonan a López Mateos haber definido su gobierno como de izquierda, aunque fuese dentro de la Constitución. El programa de nacionalización de empresas, especialmente la de luz y energía eléctrica, crea en esos medios una sensación vecina al pánico. Se ha permitido que la China comunista realice en México una exposición sobre los avances alcanzados por la revolución. Los exaspera, sobre todo, la ejemplar política internacional de ese sexenio. Una manifestación de más de cien mil personas se planta frente a Palacio Nacional para expresar su rechazo al libro de texto gratuito, por considerarlo un atentado contra los sentimientos religiosos de la nación. Se reparten volantes donde se revela que la esposa del presidente es protestante. De la noche a la mañana aparecen en las puertas y ventanas de cientos de miles de casas engomados con la siguiente leyenda: «En esta casa somos católicos, apostólicos y romanos y no aceptamos propaganda protestante ni comunista».

El arte de la fuga
SERGIO PITOL

La contienda menos estimulante

¡Es curiosa la vida… ese misterioso arreglo de lógica implacable con propósitos fútiles! Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo… que llega demasiado tarde… una cosecha de inextinguibles remordimientos. He luchado a brazo partido con la muerte.
Es la contienda menos estimulante que podéis imaginar. Tiene lugar en un gris impalpable, sin nada bajo los pies, sin nada alrededor, sin espectadores, sin clamor, sin gloria, sin un gran deseo de victoria, sin un gran temor a la derrota, en una atmósfera enfermiza de tibio escepticismo, sin demasiada fe en los propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si tal es la forma de la última sabiduría, la vida es un enigma mayor de lo que alguno de nosotros piensa.

El corazón de las tinieblas
JOSEPH CONRAD

El destino

Apoyado en una columna del patio, pensaste en tus días futuros, en la necesidad de escoger una profesión, tú, a quien todas repugnaban igualmente, y sólo deseabas escapar de aquella ciudad y de aquel ambiente letal. Cosas contradictorias eran tu necesidad y tu deseo, atándote a ambos sin solución la pobreza. Mas aquel problema mezquino, ¿qué valor tenía cuando te veías arrastrado en el avanzar incesante del tiempo, ascendiendo con una generación de hombres para caer luego, perdiéndote con ellos en la sombra? Privado de gozo, de placer y de libertad, como tantos otros, comprendiste entonces que acaso la sociedad ha cubierto con falsos problemas materiales los verdaderos problemas del hombre, para evitarle que reconozca la melancolía de su destino o la desesperación de su impotencia.

Ocnos

LUIS CERNUDA

La cabeza de la hidra

—La hidra de la pasión tiene muchas cabezas. Pregúntese si Sara Klein merecía morir como usted lo imaginó, por una pasión equivocada. Debió usted suponer que ese crimen escondía otro misterio, como las muñecas rusas que se contienen a sí mismas en número creciente pero en tamaño disminuido. No. Piense que Sara Klein, al cabo, mereció su muerte. La pasión de Otelo no se hubiese identificado con la vida de Sara. La pasión de Macbeth, sí. Todas las aguas del gran Neptuno no borrarán la sangre de nuestras manos, señor licenciado, lo sé.

La cabeza de la hidra
CARLOS FUENTES

La fuerza de la riqueza

Te creías alguien por apoyar tu fuerza en la riqueza,
y eso fue lo que más te engañó a ti, que desconocías
muchas otras cosas. La riqueza no vale nada si no es
por el breve tiempo que se está con ella. Lo firme es
la naturaleza, no la riqueza. La primera siempre permanece
y acaba con la desgracia, en cambio la riqueza
que acompaña al injusto y al torpe acaba volando de
su casa tras florecer por breve tiempo.

Electra
EURÍPIDES

El lenguaje de las flores y de las cosas mudas

Detrás del tedio y los grandes pesares
Que abruman con su peso la existencia brumosa,
Dichoso aquel que puede con ala vigorosa
Arrojarse hacia los campos luminosos y serenos;

¡Aquel cuyos pensamientos, cual alondras,
Hacia los cielos matutinos tienden un libre vuelo!
¡Que se cierna sobre la vida, y alcance sin esfuerzo
El lenguaje de las flores y de las cosas mudas!

De Elevación (Las Flores del Mal)
CHARLES BAUDELAIRE

Las notas que duermen en las cuerdas

El centro de Lima estaba lleno de colegios de mujeres, pero Manolo tenía sus preferencias. Casi todos los días, se paraba en la esquina del mismo colegio, y esperaba la salida de las muchachas como un acusado espera su sentencia. Sentía los latidos de su corazón, y sentía que el pecho se le oprimía, y que las manos se le helaban. Era más una tortura que un placer, pero no podía vivir sin ello. Esperaba esos uniformes azules, esos cuellos blancos y almidonados, donde para él, se concentraba toda la bondad humana. Esos zapatos, casi de hombres, eran, sin embargo, tan pequeños, que lo hacían sentirse muy hombre. Estaba dispuesto a protegerlas a todas, a amarlas a todas, pero no sabía cómo. Esas colegialas que ocultaban sus cabellos bajo un gracioso gorro azul, eran dueñas de su destino. Se moría de frío: ya iba a sonar el timbre. Y cuando sonara, sería como siempre: se quedaría estático, casi paralizado, perdería la voz, las vería aparecer sin poder hacer nada por detener todo eso, y luego, en un supremo esfuerzo, se lanzaría entre ellas, con la mirada fija en la próxima esquina, el cuello tieso, un grito ahogado en la garganta, y una obsesión: alejarse lo suficiente para no ver más, para no sentir más, para descansar, casi para morir. Los pocos días en que no asistía a la salida de ese colegio, las cosas eran aún peor.

Las notas que duermen en las cuerdas
ALFREDO BRYCE ECHENIQUE

De qué está hecha la muerte..

… ¿y de qué está hecha la muerte? Qué sustancia tiene? Quiero decir que cómo es morirse. Cuando uno se muere, qué siente, qué hace. Si nos matan, bien. En ese caso, nos arrancan la vida. Pero ¿y cuando nos morimos nosotros de nuestra muerte? ¿Cómo es? ¿Nos matamos a nosotros mismos? ¿Es nuestro cuerpo el que nos mata, el que expulsa o suelta, deja ir la vida? ¿O viene de fuera también algo, alguien, a arrancárnosla?

Hombre sin nombre

SUSO DE TORO

Hacer justicia a las víctimas

No vamos a guardar silencio porque tenemos memoria. El teatro es un arte de la memoria. Recordamos todas las guerras desde los griegos. Todas las víctimas, cada una de ellas. Y todas ellas están hoy, otra vez, en peligro. Porque sólo hay una forma de hacer justicia a las víctimas del pasado: impedir que haya víctimas en el presente.

ANIMALARIO. Bonitas historias de entretenimiento sobre la humillación cotidiana de existir.*
JUAN MAYORGA

* Texto escrito por Juan Mayorga para el Día Mundial del Teatro (27 de marzo de 2003), una semana después del comienzo de la guerra contra Irak.