Alatriste

alatristeMe podía andar con rodeos, pero para qué: Alatriste es una mierda. Siento ser grosero, pero es que no se puede expresar mejor de otra manera. A pesar de lo que dije el otro día, ayer fui a ver la película basada en algunas novelas de ese energúmeno cuyo pensamiento básico es: «todos son idiotas; menos yo, naturalmente».
Pueden pensar que iba con prejuicios, pero no. Al contrario. Yo lo que esperaba era una cinta divertida, ágil, espectacular, una historia sencilla pero bien tramada que me hiciera pasar un buen rato a pesar del trasfondo ideológico. También disfruto con un buen Western. No pedía más. Pero lo que me encontré fue con una historia sin pies ni cabeza, con un guión hecho a jirones, con una interpretación -en general- desastrosa y, sobre todo, con unas ganas tremendas de levantarme de mi asiento casi desde que comenzó.
Hasta tal punto naufragaba el guión, que yo, que soy de lo más despistado, tuve que entretener el tiempo observando la composición de las escenas, la iluminación, el vestuario y el maquillaje… todo ello muy meritorio, salvo que una película no puede ser una superposición de diapositivas de cuadros de Velázquez. Nada de ello se sostiene sin una trama que lo hilvane, pero Agustín Díaz Yanes ha fracasado completamente en la tarea, y en contrapartida nos muestra un baile incomprensible de tramas secundarias que ni se explican ni se resuelven bien, con lo que los personajes, en muchas ocasiones, aparecen y desaparecen sin ton ni son de la pantalla.

Me hubiera encantado disfrutar con la película. Pero, definitivamente, no hay nada que la salve. Y, a juzgar por el inquieto removerse de butacas que se oía insistentemente en la sala -que estaba llenísima- me temo que no es sólo una opinión particular mía.

Actualización

De todas formas, quizá venga siempre bien una segunda opinión.

Tu vida en 65′

Tu vida en 65 minutosMi sistema para seleccionar las películas que voy a ver es un tanto peculiar. Habitualmente no suelo consultar la cartelera en la prensa ni en Internet; casi nunca voy a ver las películas que se anuncian en prensa, radio o televisión.
A veces (pocas) me dejo llevar por los buenos consejos de los amigos. Sencillamente, para decidir qué película voy a ver, habitualmente voy a uno de los dos o tres cines de Madrid en los que sé que se proyectan las películas que me suelen gustar, y miro los carteles. A veces me tiro un buen rato sopesando qué película ver.

Y no sabría decir muy bien qué es lo que me decide por entrar a una sala u otra. ¿El nombre, el nombre del director, algún actor, la composición misma del cartel…? No tengo ni idea (entre otras cosas, porque tengo una memoria pésima en lo que a actores y directores se refiere: eso está bien, porque siempre es como si los viera por primera vez).
En cambio, hace unos días fue incluso más raro. Llegué corriendo a la puerta del cine, porque se aproximaba la hora a la que suelen comenzar las películas de media tarde. Llegué con la lengua fuera, una amiga me esperaba con la ficha de dos películas en la mano. Me dijo «¿cuál es la que tú querías ver?» y yo, resoplando por el esfuerzo, le dije: «esta». Lo mismo le podía haber dicho la otra. Pero es que odio entrar en la sala con la película ya comenzada.
Y de esta extraña manera es como acabé viendo «Tu vida en 65′», una película de la que nada sabía pero que me dejó un muy pero que muy agradable sabor de boca. No deja de ser curioso que fuera el azar el que me dirigiera hasta esta cinta, dirigida por María Ripoll, en la que el azar, las coincidencias y los equívocos más o menos aparentes juegan un papel tan esencial.
Realmente, lo mejor de la película es la conjunción entre el magnífico guión de Albert Espinosa y la interpretación de sus principales protagonistas (Javier Pereira, Marc Rodriguez, Oriol Vila y Tamara Arias), que consiguen hilvanar una historia natural y aparentemente sencilla sobre las cosas realmente importantes de la vida: el amor, la amistad y la muerte.
Reconozco que me sorprendió la historia, y que me resultó muy acusado el contraste entre las chorradas que ocupaban (que ocupan habitualmente) mi mente y la trascendencia de lo que la pantalla estaba contando, pero aún más me sorprendió la maestría y la naturalidad con la que estos temas se abordan en la película. Tan natural todo como hablar del tiempo en un ascensor. Pero más importante. Mucho más.

El asesinato de Richard Nixon

El asesinato de Richard NixonFui hace unos días a ver «El asesinato de Richard Nixon«, una película norteamericana basada en un caso real, que en EEUU pasó sin pena ni gloria por la taquilla y que ha tardado dos años en estrenarse en España. A pesar de tamaños antecedentes, esta película cuenta, cuando menos, con una más que impactante actuación de su protagonista absoluto, Sean Penn.

Penn interpreta el papel de Sam, un mediocre vendedor, fracasado en lo sentimental (está muy marcado por la separación de su mujer), un tipo obsesionado con la honestidad, que detesta la hipocresía que le rodea y al que, finalmente, las contradicciones entre el mundo ideal al que aspira con doloroso anhelo y la realidad mezquina en que se desenvuelve le llevan a concebir el magnicidio como única salida.

Inspirada en una historia real (en 1974, poco antes de que estallara el caso Watergate, un desequilibrado intentó secuestrar un avión para estrellarlo contra la Casa Blanca), la primera película de Niels Mueller ahonda en la insoportable humillación de la vida cotidiana, en la brecha tremenda que separa el discurso ideológico-cultural dominante de la vida real y efectiva de las gentes. Por momentos, uno llega a identificarse con el personaje que representa Sean Penn, y en eso radica lo terrible: porque está definitivamente desquiciado, es un peligro para sí mismo, para los que le rodean y para la sociedad entera. Porque es -porque intenta ser, hasta en la locura- honesto.

Actor de cine porno

Juan Cavestany (director de Borjamari y Pocholo, guionista de Guerreros y Los lobos de Washington, co-autor de Alejandro y Ana: todo lo que España no pudo ver del banquete de boda de la hija del presidente, etc) ha puesto a libre disposición, a través de Internet, su último corto, Actor de Cine Porno. Inicialmente y a modo experimental, está disponible en Google Video. Cavestany está realizando actualmente una nueva mezcla del corto (protagonizado por Antonio de la Torre) de la que ofreceremos, en cuanto esté disponible, un BitTorrent desde m4rt1n.com.

La vida perra de Juanita Narboni

La vida perra de Juanita NarboniEstuve viendo La vida perra de Juanita Narboni, la coproducción hispano-marroquí basada en la novela del mismo nombre de Ángel Vázquez.
Hace ya algún tiempo que ando tras la novela del dipsómano y genial novelista que reflejó en su obra un mundo hoy por completo perdido: el Tánger internacional y cosmopolita de la primera mitad del siglo XX, un Tánger en el que se hablaban con normalidad español, francés, inglés y árabe, y donde convivían musulmanes, judíos y cristianos. Así que, cuando vi la película en cartelera (casi se me escapa, sólo está en una sala en Madrid, apenas dos sesiones), me apresuré a ir a verla.
Pero la película, dirigida por Farida Benlyazid, no es una buena película. El omnipresente monólogo de Juanita Narboni (que supongo parte esencial de la novela) es un pesado lastre que ralentiza y aplana la historia, a pesar de la magnífica actuación de Mariola Fuentes, muy bien acompañada además por un muy digno reparto.
No sé si Benlyazid se ha limitado a trasponer la novela al cine sin más, pero lo cierto es que, pese a lo singular de la historia y la profundidad de los personajes, la película me llevó al borde del bostezo en más de una ocasión. Por una parte, me entusiasmaba la riqueza narrativa que se dejaba entrever por aquí y por allá, pero, por otra parte, salí bastante decepcionado, con la sensación de que se había perdido una magnífica oportunidad para hacer una muy buena película.
No hay mal que por bien no venga: en apenas unos días comenzaré a leer La vida Perra de Juanita Narboni. Ahora sí.

Un franco, 14 pesetas

Un Franco 14 PesetasHace un par de semanas fui con mi hija a ver «Un franco 14 pesetas», la película con la que Carlos Iglesias se estrena como director. Además de para ver la interpretación del amigo Javi Gutiérrez, me apetecía mucho ir a ver esta película por algo que dijo Iglesias creo que en el programa de Buenafuente. Algo así como que le sorprendía ver, en el pueblo en el que vive, cómo la gente pasa junto a los inmigrantes como si fueran invisibles, y que eso le hacía recordar su pasado como emigrante en Suiza, ese pasado reciente en el que nosotros éramos «los otros».
Yo no llegué a vivir directamente la España de la emigración, pero algunos de mis amigos de infancia sí que eran hijos de emigrantes retornados. En cambio, mi hija vive de lleno en una ciudad con una gran cantidad de inmigrantes, y en un barrio y en un colegio donde la mayor parte de la gente proviene de otros países. Yo pensé que no sería malo que viese -aunque ya lo habíamos comentado a veces- que este estado de cosas no es el estado natural de las cosas, y que lo que hoy es así no siempre lo ha sido, ni tiene por qué serlo en el futuro.
La verdad es que, por mucho que se lo diga, supongo que tiene que ser muy difícil comprender que hasta hace muy pocos años España era un país pobre al que a nadie en su sano juicio se le hubiera ocurrido inmigrar. La historia de Carlos Iglesias, sencilla, clara, realista (es su propia biografía, al fin y al cabo), con una magnífica recreación de la España y la Suiza de los años 60, ha servido mucho más que largas conversaciones. O eso creo
La película, además, está muy bien. Yo creo que la intención (su aliento ético) está por encima del resultado artístico, pero esto no le quita ni un ápice de mérito. De hecho, creo que está funcionando razonablemente bien en taquilla, y ya en su momento se llevó el Premio del Público en el Festival de Cine de Málaga.
Sólo una anécdota más: cuando llegamos a la sala del cine mi hija y yo, ya estaban apagadas las luces porque la película estaba a punto de comenzar. No vimos al resto de los espectadores. En cambio, cuando se encendieron las luces, pudimos observar que en la sala casi todo el público era anciano. Un hombre bastante mayor permanecía sentado en su asiento, con los ojos bañados de lágrimas. Al salir, oímos perfectamente cómo alguien, al ver pasar a mi hija, exclamaba: «Uf, menos mal; creí que sólo íbamos a venir viejos…»

Objetivo cumplido: AzulOscuroCasiNegro, una gran película

azul oscuro casi negroLo comentábamos el pasado 18 de abril: Juanlu, de Blogcinema, había propuesto un google bomb para ayudar a promocionar Azul Ocuro Casi Negro, la gran opera prima de Daniel Sánchez Arévalo. Pues bien: ya lo hemos conseguido. Si tecleas «Una gran película» en Google, Azul Oscuro Casi Negro aparece en primer lugar.
Además del propio Juanlu, me consta que Antonio Toca, de blogdecine.com, y Antonio Ortiz, de error500.net, han contribuido, junto a más gente de la que yo no tengo noticia, a que hayamos puesto nuestro granito de arena en la promoción de una película que, de ser por la atención que le prestaron los medios tradicionales, quizá hubiera pasado más desapercibida. Menos mal que nos queda el boca a boca.

PD: hay que teclear película con tilde, que ya más de uno me ha dicho que no le sale el resultado que yo digo (por lo visto sin tilde aparece en tercera posición). ¡Hay que respetar la ortografía, señores!

¿Quiere la SGAE una televisión sin publicidad?

Vilgot SjomanHace unos días me llamó la atención una noticia que estaba seguro de que iba a despertar un vivo debate: la Justicia sueca había prohibido que se interrumpiesen con anuncios las películas en televisión. El Tribunal Supremo condenó a una cadena sueca por violar los derechos de autor, la propiedad intelectual, calidad y concepto artístico de las películas de los directores de cine Vilgot Sjöman (en la foto) y Claes Eriksson cuando interrumpió con publicidad la emisión de sus películas «Alfred» y <"El tiburón que sabía demasiado". Pero me equivoqué. No hubo debate: de hecho, no he leído casi nada al respecto.
No he leido nada por parte de los autores. La SGAE, por ejemplo, que es capaz incluso de violar el derecho a la intimidad colándose en una boda con tal de proteger «los derechos de autor» (lo que ellos entienden que son derechos de los autores, pero que el resto de la sociedad vive como un expolio, como un abuso), no he visto que haya celebrado esta noticia, que pone el derecho del autor de una película por encima de los muy poderosos intereses de las televisiones comerciales.
Igual es que no les interesa, claro: si las cadenas de televisión no pueden interrumpir las películas con publicidad, lo mismo deciden que no les conviene emitir cine. No será rentable. Y si no emiten cine… las sociedades de gestión no cobran. Uyuyuyuy… mal rollito, ¿no? «Mejor» -se habrán dicho- «nos olvidamos de los derechos de los autores, demasiado ocupados estamos cobrando el canon por CDs y reclamando más canon por tenencia de discos duros o líneas ADSL…»

Una gran película

azul oscuro casi negro
Hace poco hablábamos aquí de
AzulOscuroCasiNegro, la más que brillante opera prima de Daniel Sánchez Arévalo. Juanlu, de Blogcinema, propone la creación de un google bomb para ayudar a la promoción de esta película.
El objetivo es que cuando alguien busque en Google la cadena una gran pelicula, la web oficial de la película aparezca en los primeros resultados.
Para ello tienes que incluir en tu web un enlace de este estilo:

<a href=»http://www.azuloscurocasinegro.com/» hreflang=»es»>una gran pelicula</a>


Esto hará escalar puestos al sitio oficial de la película cuando alguien busque una gran película en Google. Es la misma idea que si buscas ladrones en Google (aparece la SGAE en primer lugar). Pero en positivo.

una gran pelicula

Ya sabes. Pásalo.