Adiós, Joselito

Me envía mi hermana el artículo que ha publicado Enrique Sánchez en La Voz de Alcalá, en memoria de mi padre:

“Cuando uno supera cierta edad, la memoria se va perdiendo pero a cambio se hace más selectiva, más concreta. Por eso tengo recuerdos concretos y seguidos de mi amigo José Antonio Moreno Martín, recientemente fallecido después de una difícil enfermedad.

Nos conocíamos desde la infancia, nacimos en el mismo barrio, en El Derribo. Estuvimos juntos en la clase segunda del colegio salesiano. Jugamos en el colegio y en la calle.

Cuando estuvo en la tienda de Juan Alarcón, en La Cruz del Inglés, todavía tenía pantalones cortos. Su afición al motor y a todo aquello que tenía ruedas le cautivaba. Después entró en la fábrica de cementos de Alcalá. Nuestra amistad se retomó. Hicimos viajes juntos con su mujer, Águila, y con la mía. Nos reíamos, José Antonio,  Pepe o Joselito como me gustaba llamarle tenía sentido del humor a pesar de su aparente seriedad. Será muy difícil olvidarlo en sus salidas acompañado por Águila por la calle La Mina. Con su amistad, la de su mujer, su hijo Martín y la de su hija Lorena, siempre lo tendré en mi recuerdo como amigo y como persona”.

Poemar, en formato ePub

poemar-epub Como decía en un artículo anterior, no pude resistirme a hacerme con el dominio poemar.es y subir el él todos los cuadernos de poesía publicados desde 1982 hasta 1992.
Diez años increíbles (yo participé sólo en la última etapa, desde 1990) en los que aprendimos juntos mientras creábamos.

Como también decía, mi intención no era sólo subir los poemas sino crear un eBook con cada uno de los Cuadernos de Poesía Poemar. Dicho y hecho. Ya están todos, en formato ePub, listos para descargar.

Los podéis encontrar en la sección “Libros” de este blog. En concreto, en los que yo participé son:

A disfrutarlos.

Mundos Vírgenes

Un primer -e inmaduro- libro de relatos

Mundos Vírgenes Hace la friolera de 26 años, en 1984, José Antonio Francés y yo éramos unos ingenuos aspirantes de escritor. Con sólo 16 añitos quisimos publicar un libro e inconscientemente… lo hicimos. Gracias al apoyo de Alicia Tirado, publicamos un libro de cuentos, “Mundos Vírgenes”. Era malo, muy malo, no teníamos ni idea de lo que hacíamos.

Era una época, conviene recordarlo, en la que no es que no existiese internet, es que ni siquiera existían los ordenadores personales. Todo el proceso editorial fue de lo más pedestre.

Cada uno de nosotros escribimos nuestros relatos a máquina (cinco cuentos cada uno), y, cuando decidimos que ya estaba listo para publicar, comenzamos la labor “editorial”. Alicia Tirado, que por aquella época era Jefa de Estudios del instituto Cristóbal de Monroy de Alcalá de Guadaira, donde estudiábamos, nos dejó utilizar un habitáculo que se convirtió en nuestro centro de operaciones.

Convencimos a otro profesor del instituto de que nos hiciera la portada. Juan Llamas, que así se llamaba, nos proporcionó el dibujo que aparece en la foto de este artículo. Y a nosotros, por extraño que parezca, nos gustó. Seguimos adelante.

Con desparpajo, nos dirigimos a la Concejalía de Cultura del ayuntamiento de Alcalá. No me acuerdo quién era el concejal por aquellas fechas, pero la que partía el bacalao era una funcionaria (“técnica de cultura”), Juana. No nos hizo mucho caso. Menos mal que otro funcionario (y posteriormente buen amigo), Antonio Muñoz Bernaza, nos atendió con paciencia infinita. No sé cómo le convencimos, pero obtuvimos una pequeña subvención.

Publicación

No recuerdo la cantidad, seguro que irrisoria, pero suficiente para imprimir 300 copias de nuestro libro de relatos a multicopista. Y así fue como “Mundos Vírgenes” vio la luz, nuestra primera publicación. Una publicación que en su momento nos llenó de orgullo pero que, leída con el tiempo, no es otra cosa que un experimento adolescente, cándido y deslavazado, el tipo de escritos que conviene, ante todo, ocultar.

Pero, en cualquier caso, y a riesgo de que Fran me quiera matar, esos textos naif e inmaduros, que cualquiera en su sano juicio dejaría que fueran sepultados por el tiempo, a mi me producen una enorme nostalgia, una gran ternura. Tanto, que he convertido este librito de relatos en un eBook y lo he publicado en la sección de Libros de este blog. Se puede descargar desde aquí, en formato ePub:

 

Antonio Medina

Antonio Medina Antonio Medina de Haro fue uno de esos profesores que crean vocación. Era uno de esos extraños casos que atraían incluso a estudiantes no matriculados a las aulas. Con algunos de nosotros, los que de una forma u otra estuvimos relacionados con el grupo literario Poemar, se creó un vínculo que fue mucho más allá. Él era para nosotros un maestro -y así se lo hacíamos saber-, un referente y modelo al que seguir pero, a la vez, nuestra alocada actividad creativa y editorial le sirvió a él de medio para expresar su tantas veces contenida creación poética.
Hace ya más de diez años que Antonio murió, diez años -increíble cómo pasa el tiempo- tras los que Lauro Gandul y Olga Duarte le dedican un reportaje que fue publicado en diciembre en Alcalá de Guadaíra, en la revista Escaparate de Pepe Ordóñez, y que reproducimos nosotros ahora aquí:

Antonio Bernaza Aranda

Siempre miraba hacia delante, hacia el objetivo que se había marcado, sin reparar en los obstáculos ni las posibles complicaciones. La última conversación que tuve con Antonio, felicitándonos el año que empieza, estaba preñada de futuro. Todo eran planes para mejorar Alcalá, su pueblo, nuestro pueblo, uno de los ejes sobre los que hacía girar apasionadamente su vida, junto con su familia y sus amigos.

Pero esta vez no ha podido ser. Los obstáculos -el gran obstáculo: su delicada salud, esas arteria tan castigadas, tan frágiles en su cuerpo de titán- han podido con él. Antonio ha muerto. Y lo ha hecho como supongo que él quería: en su casa, rodeado de los suyos, brindando por esos nietos que han supuesto quizá su última y mayor alegría.
Es irónico que hayamos perdido a Antonio Bernaza justo en estos días en los que tanto se cuestiona la honradez y la dedicación de las personas que nos representan en las instituciones, particularmente en los ayuntamientos.
Antonio fue siempre el extremo diametralmente opuesto al concejal aprovechado, prevaricador y corrupto. Él nunca necesitó otra cosa que no fueran sus propias manos para garantizarse el sustento.
De hecho, a la vida pública llegó sólo para dar, para aportar desinteresadamente su tiempo y su esfuerzo incansable. Primero en el movimiento vecinal, luego en política, siempre quiso verse a si mismo como representante de las personas sencillas y de los trabajadores. Tanto como coordinador de la agrupación local de Izquierda Unida, en un último y fracasado esfuerzo para evitar que esta formación política entrase definitivamente en descomposición, como en su etapa de concejal, su tarea de oposición al gobierno municipal siempre se caracterizó por su honestidad y su tesón.
Y la única recompensa de tanto esfuerzo fue sólo la sensación del deber cumplido; en unos tiempos en que ser concejal de la oposición en Alcalá de Guadaíra no estaba retribuido y en los que la mayoría absoluta y abrumadora del gobierno municipal no dejaban ni una sola brecha por donde introducir otra forma de hacer las cosas, el trabajo de Antonio, y más teniendo en cuenta su delicada salud, pudiera parecer carente de sentido.
Pero nada más equivocado.

Esa tarea que, conscientemente, se echó sobre los hombros, es quizá la que mejor se avenía con su carácter y con su esencia. Porque Antonio era – y cuánto me cuesta hablar de él en pasado…- fundamentalmente un hombre bueno, una de esas personas recias y nobles cuya sola palabra tenía fuerza de ley. Creo no equivocarme cuando pienso que incluso sus rivales, los que le conocieron personalmente, también le querían.
En estos últimos años, desde que me vine a vivir a Madrid, apenas nos habíamos visto. En cambio, el cariño que por él sentía no se ha visto mitigado ni un ápice por la distancia. Los últimos meses estaba atareado con un nuevo proyecto político, un partido de corte localista, IPDA, alrededor del que había conseguido arremolinar a un puñado de gente ilusionada por conseguir lo que él soñaba: una Alcalá más justa y más habitable.
No sé si su sueño le sobrevivirá. De lo que no me cabe duda es de que todos los alcalareños de bien le deberíamos estar agradecidos y deberíamos honrar su memoria por haber existido, por haber sido un ciudadano ejemplar y por haber dedicado una parte importantísima de su vida a conseguir ni más ni menos que el bien común.
Descansa en paz, Antonio Bernaza Aranda. Te querré siempre, amigo.

GooglAlcalá

Antes de venirme para Tailandia, me estuve entreteniendo un rato montando un Google personalizado. Aprovechando las funcionalidades de Google Co-op, he configurado en un plis-plás un buscador exclusivo de Alcalá de Guadaíra: GooglAlcalá.
Y, además, he dejado abierta la opción para que cualquiera pueda contribuir a mejorar el buscador: si crees que puede faltar algún sitio interesante que añadir a las búsquedas, siéntete absolutamente libre de hacerlo. Enjoy it!

Auxiliadora López

De nuevo, Lauro Gandul y Olga Duarte me descubren un personaje de de mi tierra con un hondo calado artístico, una pintora que, de nuevo, yo no conocía: Auxiliadora López.
Según cuentan, a Auxiliadora no le gusta que le pregunten qué ha querido decir con sus obras, sino saber qué le dicen a quien las contempla.
Todo el detalle, en esta nueva entrega de “Historias de vida” (que fue publicada por “La Voz de Alcalá” de la primera quincena de octubre):

Alcalá y la blogosfera

Debe ser verdad que esto de los blogs está de moda. Porque, después de andar muchos años (más de un decenio) por Internet sin cruzarme apenas con contenidos de mi pueblo, Alcalá de Guadaíra, ahora de repente me encuentro a cada paso con algún blog alcalareño. Además, casi todos (y es pura casualidad) son de conocidos o amigos.
Hace algún tiempo, el primer blog de un paisano que me crucé por el camino fue Ideasapiens, de Timshel, un alcalareño afincado en Barcelona, licenciado en Psicología y experto en la Web. Hacía tiempo que no actualizaba su blog, hasta que recientemente ha anunciado que vende el dominio Ideasapiens, aunque promete volver a la carga desde otra URL. Después de esto, nada. Sólo podía añadir mi propio blog, m4rt1n.com, y, ya más recientemente, el blog de mi amigo Gustavo Montes que, como yo, vive en Madrid.
Es verdad que dentro del portal e-Alcalá hay varios blogs, entre ellos el de Rafa Ballesteros (que trabaja para Microsoft en Seattle), pero están demasiado “pegados” al propio portal como para considerarse blogs independientes. Al menos a mi me cuesta pensar en ellos como blogs. El único que se destaca un poco es yonmacklein, el más “generación blogger” de todos nosotros.
Pero cuando de verdad se ha producido la explosión en la “blogosfera alcalareña” (o cuando yo me he dado cuenta de ello) es en los últimos meses. Casi a la vez me he topado con los blogs de Enrique Baltanás (antiguo profesor mío de literatura), Isidro Maya (con el que compartí alguna etapa en La Voz de Alcalá), Ignacio Díaz Pérez (lo mismo que con Isidro, pero más), Javier Caraballo (redactor jefe de Andalucía en el Mundo de Andalucía, los periodistas somos plaga en mi pueblo).
También están el Blog de Alcalá de Guadaira, Alcalá es de Todos, el Blog del Foro Oromana y el blog Cocina Sevillana. En fin, van a tener razón quienes dicen que aquí todo hijo de vecina va a tener un blog. Va a pasar como en mi trabajo, donde hay cosas que nos decimos cara a cara, pero otras nos las leemos en nuestros respectivos blogs (como Truman y yo con el espectáculo de Eduardo Aldán).
Yo, por si las moscas, he creado el Alcalá Planet, un agregador en el que he incluido todos los blogs que conozco de paisanos míos de Alcalá de Guadaíra. Desde luego que tiene que haber muchos más, que se me escapan. Tirando de calculadora, si damos por buenos los 50 millones de blogs que Technorati dice que hay en el mundo, tendríamos que pensar que en Alcalá de Guadaíra tiene que haber unos 500 (25.000 en Madrid, 333.333 en España). Claro que estas cosas no suelen ser proporcionales 🙂

El puente del dragón


Ya había comentado antes por aquí el nuevo puente sobre el río Guadaíra que, a modo de dragón carnavalesco, con una estética a medio camino entre el típico restaurante oriental de cartón piedra y la de una nave industrial de la periferia madrileña, están construyendo justo debajo del castillo de mi pueblo, acabando para siempre con una de las pocas vistas hermosas que quedaban en Alcalá. Ahora, merodeando por la red, he encontrado este vídeo promocional del puente. El puente del dragón.