Crece la inmigración ilegal de españoles en Brasil

emigrantesHasta hace no mucho, la policía española rechazaba diariamente, de media, la entrada de 20 brasileños en España. Tal como llegaban al aeropuerto de Barajas, los devolvían a su país. En la época de la “burbuja inmobiliaria” pocos podíamos imaginar hasta qué punto, en poco tiempo, se podrían voltear las tornas. Desde que vivo en São Paulo he conocido ya a decenas de españoles (arquitectos, ingenieros, publicistas… todos titulados) que residen ilegalmente en este país.

En los últimos dos años unos 100.000 jóvenes han abandonado España huyendo de la crisis, y Brasil se ha convertido en uno de los principales destinos. La buena marcha de la economía, los sueldos elevados y la percepción positiva que se tiene de esta país han contribuido a reforzar la tendencia. No obstante, la residencia legal en este país requiere unos requisitos similares a los que se les solicita a los extranjeros en España. Sin “visto de trabalho” no hay posibilidad de legalizar la estancia, y sin ello los trabajos a los que se puede optar no son muchos, ni muy cualificados, ni bien pagados.

No hay datos sobre cuántos españoles pueden residir “clandestinamente” en Brasil. Lo que sí es cierto es que en el último año los “visitantes” españoles han subido en un 15%. De momento, la política oficial no se inclina, como sí pasa en Europa, por las deportaciones. El que entra en el país, en el país se queda si quiere… al menos de momento.

Sí es cierto que percibo en mi entorno social y laboral un creciente recelo hacia los extranjeros. “Vienen a quitarnos el trabajo”, se oye, exactamente igual que se oía en España hace no tanto. Yo no puedo evitar sentirme aludido, y más sabiendo que, de momento, soy uno de esos ilegales. Mi situación es transitoria, tengo pactado con mi empresa regularizar mi estancia aquí en los próximos meses.

Pero acojona.

 

Twitter como herramienta de Gestión de Crisis

Alfredo Pérez RubalcabaEl 11 de marzo de 2011, un terremoto de 9 grados en la escala Richter sacudió Japón. El mundo entero asistió a la tragedia, narrada directamente por los ciudadanos a través de los Social Media. Google, por ejemplo, ofreció soluciones revolucionarias, como una aplicación gratuita,  Person Finder, que puso en contacto a las personas que estaban buscando desaparecidos con aquellas otras personas o instituciones que les podían facilitar esa información.

Y Twitter, definitivamente, se consolidó como un medio indispensable para el seguimiento de la información en tiempo real. Pocas horas después del terremoto, el gobierno japonés creó la cuenta @Kantei_Saigai.  A través de ellas ofreció mensajes e informaciones sobre las evacuaciones, réplicas, fugas radioactivas, la situación de los reactores nucleares, etc. Fue seguida por más de 200.000 personas.

Lo que ya resulta evidente en el ámbito de la Gestión de Catástrofes, lo es cada vez más también en la Gestión de Crisis Empresariales. Un buen ejemplo es lo que sucedió con la Crisis de los Controladores Aéreos en España.

En diciembre de 2010, el gobierno español tuvo que declarar el Estado de Emergencia y cerrar el espacio aéreo español debido a a huelga de los controladores. El caos fue enorme.
Obviamente, el impacto sobre AENA, la empresa que gestiona los aeropuertos españoles, fue brutal. Cientos de miles de viajeros, ansiosos de información sobre sus vuelos, causaron el colapso de todas las vias de atención al cliente. Hasta el propio sitio web de AENA se cayó debido a la altísima demanda.

Mientras tanto, en Twitter, surgieron dos hashtags para seguir el conflicto: #spainstrike (internacional) y #controladores. Además, la huelga copó los 10 principales trending topics de España.

En este contexto, el Grupo Inforpress y AENA crearon un canal en Twitter para informar sobre la crisis. Pocas horas después de su creación, @aenainformacion  ya tenia más de 3.500 seguidores y fue incluida en más de 100 listas de seguimiento.

La cuenta de Twitter consiguió compensar la sensación de falta de información, que estaba originando angustia en los viajeros. Fue tal el éxito que, según Top Comunicación, después de la crisis, AENA decidió mantener @aenainformacion y la incluyó como una pieza más dentro de su plataforma de herramientas de información.

¿Deben convertirse los periódicos en organizaciones sin ánimo de lucro para sobrevivir?

Ben CardinLa industria periodística norteamericana se encuentra más allá incluso de la crisis, en un estadio casi terminal (en España aún no hemos llegado a eso, pero estamos muy cerca, con cierres de cabeceras, ajustes de plantillas y un futuro más que incierto incluso para los grupos editoriales más importantes del país).

La competencia de los medios digitales ha sido funesta para la industria tradicional, que ha visto cómo se sucedían las bajadas consecutivas en las cifras de ventas y en los ingresos por publicidad.

Son decenas de cabeceras las que han echado el cierre en casi todas las ciudades norteamericanas. Sólo en los últimos meses, el Seattle Post-Intelligencer, el Rocky Mountain News, el Baltimore Examiner y el San Francisco Chronicle, entre otros, han cerrado las puertas o anunciado que abandonarán la actividad en breve. Muchas otras publicaciones están directamente en la bancarrota.

Ante este desolador panorama, el senador del partido democrata norteamericano Benjamin L. Cardin (Maryland) acaba de presentar una ley que permitiría a los periódicos convertirse en organizaciones sin fines de lucro, en un esfuerzo para ayudar a la tambaleante industria periodística a sobrevivir.

El proyecto de ley, denominado Newspaper Revitalization Act, o Ley de Revitalización de Periódicos, permitiría a los periódicos operar como organizaciones sin ánimo de lucro con fines educativos:

De salir adelante esta iniciativa, los periódicos que se acojan a este nuevo estatus no podrán apoyar abiertamente a ninguna opción política, aunque se les permitiría informar sin restricciones sobre todas las cuestiones, incluidas las campañas políticas. La publicidad y los ingresos por suscripciones estarían exentos de impuestos.

Dime qué sombrero llevas y te diré quién eres

kippah
Habla Vika en su blog “Our life in Jerusalem” sobre la sorprendente variedad de tocados que utilizan los habitantes de Jerusalén. La diversidad no es sólo entre judíos y palestinos y, dentro de éstos, entre hombres y mujeres, sino que existe una rica tipología dentro de cada uno de estos subgrupos que hacen bastante fácil averiguar de un sólo vistazo abundante información sobre las personas que nos rodean. Y sólo por su sombrero.
Comenzamos por los judíos:

Hombres

La Kippah: Es un tipo de gorro que suelen llevar muchos hombres judíos religiosos. Es una pequeña pieza circular de tela o lana bien tejida que se lleva en la coronilla. Hay Kippahs de varios colores y diseños, y en el barrio judío de la Ciudad Vieja son muy fáciles de encontrar.

El Shtreimel: Parecido en apariencia a los gorros de piel que se llevan en Siberia, el shtreimel es un tipo de gorro hecho de tiras de terciopelo y piel que llevan sobre todo los hombres casados de la secta hassidica (aunque no sólo ellos). Es una prenda de lujo, que puede llegar a costar hasta 5.000 dólares.


Sombrero hongo
: Es el típico sombrero de fieltro negro que llevan los hassídicos y los judíos ortodoxos a diario. Parece el típico sombrero negro que vestían los aristócratas en las películas de la década de los 40.


‘Sombrero Pezón”
: Vika dice que no tiene ni idea de lo que es esto, pero que vio un viernes a un judío ortodoxo con una gorra negra que tenía en su parte superior algo parecido a un pezón negro. Yo digo que lo que vio es una boina 😉


‘Sombrero dos-cajas’
: De nuevo Vika no se explica lo que vio, y habla de un hombre judío que llevaba en su cabeza algo así como dos cajas sujetas por una cinta. A saber lo que vio.

Mujer:

Sólo las mujeres casadas suelen cubrir sus cabellos.

Snood: Es una especie de capucha muy ajustada que va desde la frente hasta detrás de las orejas y bajo la nuca. Por lo general, son sólo de color negro.

Sheitel / Wig: Muchas mujeres judías hassídicas cubren sus cabellos con una peluca. Algunas incluso se afeitan la cabeza para llevar una peluca en lugar. Las pelucas pueden costar miles de dólares, y están hechas de cabello humano real. Siempre son de color marrón oscuro.

Pañuelos: Hay muchas variedades de pañuelo, sobre todo de tipo étnico. Muchas mujeres usan pañuelos de colores en su cabello, que envuelven alrededor de su pelo al estilo de un snood. Otros parecen más bien una bandanna.

Sombreros: Muchas mujeres judías prefieren llevar sombrero. En el verano, de paja o de tela ligera. En el otoño, sombreros de fieltro como los que estaban de moda en la década de los 50.

Tanto los hombres como las mujeres:

Gorras de béisbol: No tienen ninguna connotación religiosa particular. Es sólo que se ven tantas gorras de béisbol entre los inmigrantes americanos que son una característica frecuente en la vida de Jerusalén.


Entre los palestinos hay menos variedad. La mayoría de los hombres musulmanes más jóvenes no llevan ningún tipo de pañuelo, y son generalmente los de más edad o los campesinos los que se tocan con la taqiyah o la kufiyya. Las mujeres cristianas no se cubren la cabeza, mientras que la mayoría de las mujeres musulmanas eligen utilizar el hijab.

Hombres:

Taqiyah: Se trata de una gorra redondeada usado por los hombres musulmanes. Puede ser de cualquier color, pero aquí, sobre todo en las oraciones del viernes, muchos hombres visten taqiyahs blancas.

Kufiyya: Este es el pañuelo blanco y negro Yassar Arafat hizo famoso.

Mujer:

Hijab: Prácticamente todas las mujeres musulmanas visten este pañuelo que cubre completamente el cabello, permitiendo que se vea el rostro.

Niqab: Se trata de un velo negro que cubre toda la cara; los ojos sólo son visibles a través de una abertura en la tela.

Pañuelos: Algunas mujeres palestinas jóvenes prefieren llevar pañuelo en vez del hijab. Las mujeres palestinas de más edad también suelen llevar un pañuelo blanco y suelto en vez del hijab.

Vecinos



David -a quien yo había tenido el placer de ver actuar en directo en alguna ocasión anterior-, fue el fin de semana pasado a un concurso de monólogos de humor a Soria, y el vídeo que acompaña a este post es un extracto del mismo.
Los organizadores del concurso han habilitado un sistema de votación para el público, que se tendrán en cuenta a la hora de valorar quién pasa a la final. Desde esta dirección se le puede votar (David ha prometido mencionar a todos si gana la final; lo de Almodóvar -dice- y el “cristo de Medinaceli” va a ser ná comparado con su lista de agradecimientos):

http://www.concursomonologos.com

Inmigrantes

Es curioso, pero la gente que habla de inmigración e inmigrantes en tono entre preocupado y apocalíptico no suele tener el más mínimo contacto con ellos. De hecho, no suelen tener ni idea de lo que hablan. Donde hay personas, no son capaces de ver sino chachas y delincuentes. Contra este tipo tan extendido de prejuicio es inútil intentar discutir racionalmente, siempre se acaba tropezando con la simpleza y vulgaridad que se estila en las barras de las tascas.
También alguna gente de mi pueblo, desde su pequeño púlpito hipertextual, añaden elementos a esta demonización del que menos puede. En España -viene a decir-, no existe racismo, sino “miedo al descontrol, el vértigo de la inseguridad, el pánico de la regresión social”. En fin, cada uno pensará lo que quiera, pero en la historia se repite siempre lo mismo: el miedo que el habitante del valle sentía hacia el de la montaña, el que sentía el ciudadano ante el pastor nómada de las estepas, el que sentimos hoy nosotros mismos a los que por no tener no tienen ni papeles.

Persecución sindical en Extrugal

Extrugal , una de esas empresas tan cutres que “optimizan” sus páginas para Explorer 5 (y no se les cae la cara de vergüenza) se ha empeñado ahora en otra no menos noble práctica: despedir a los trabajadores que le molestan por su afiliación sindical.
Doy fe de ello, porque le ha tocado de cerca a amigos míos. De hecho, la subcontrata VASE (no sé si tiene página web) ha ido un paso más allá y ha emprendido el despido de trabajadores que se presentaron a las elecciones para el Comité de Empresa.
El despido de trabajadores con contrato indefinido coincide con el momento en que la sociedad matriz, (Extrugal, la cutre) está de nuevo absorbiendo todas las secciones que tenía subcontratadas.

El despido de una trabajadora que se presentó en las elecciones sindicales tuvo lugar tras una serie ininterrumpida de irregularidades y presiones en determinados temas (pluses laborales, vacaciones, mutualidad, y, finalmente, el despido que la misma empresa reconoce como improcedente).

Para protestar contra estos desmanes se ha convocado una concentración a las puertas de Extrugal (Polígono La Red Sur, parcela 9, Alcalá de Gaudaíra) el próximo martes 22 de enero a las 14:00 horas. Porque me pilla lejos, que si no pasaría por allí.

Campaña para que Máximo vuelva a EL PAÍS

Desde hace varias semanas, alguien nos falta. Máximo ha desaparecido. Sus viñetas libres y distintas ya no están en las páginas de El País. Y no lo entendemos. La decisión del rotativo que forma parte de nuestra vida, que leemos siempre o de vez en cuando, que nos alegra o nos cabrea, que nos ayuda a traducir los cambios que se producen a nuestro alrededor, es contrario a lo anunciado. El País iba a ser más El País que nunca. Pero el periódico ha perdido una de sus señas de identidad.
Y a nosotros se nos ha enturbiado nuestra mirada. Máximo nos dibujaba su realidad desde el primer ejemplar, hace ya muchos años. Y ahora, sin su mirada, nuestra realidad parece más gris. Le echamos de menos. Y todos los abajo firmantes, que sentimos a El País como alguno muy nuestro, aplaudiremos que el director, nuestro director, nos explicara los porqués de una decisión que no entendemos. Y a todos nos gustaría volver a ver a Máximo en las páginas de nuestro periódico. Todos los días…

Si quieres firmar esta campaña, pincha aquí:
http://www.firmasonline.com/1firmas/camp1.asp?C=986

Pedro J. y los titiriteros

Marat-Sade
El pasado sábado un eclipse total de luna captó la atención de miles de personas, que salieron a campo abierto o a las plazas y azoteas de las ciudades para contemplar un fenómeno siempre fascinante pero que antiguamente aterraba a la humanidad.
La luna, la diosa de la noche, que cada 28 días completa escrupulosamente un ciclo perpetuo de muerte y renacimiento, nos es arrebatada inopinadamente (y sin que el hombre antiguo supiera explicarse por qué) cada vez que, de tiempo en tiempo, la Tierra se interpone entre el Sol y nuestro particular satélite.
Por eso los eclipses de luna eran una infausta señal que invitaba a prevenirse de cualquier mal insospechado. Y yo tenía que haberlo tenido en cuenta cuando la mañana del domingo, que en Madrid era soleada y ventosa, me desayuné con el artículo (carta del director, le llama) que Pedro J. Ramírez, el director del amarillista diario español El Mundo, dedica a una comparación tan llena de mala fe como traida por los pelos entre el Marat-Sade de Peter Weiss, que representa estos días la compañía Animalario en Madrid, y el acercamiento domiciliario del terrorista etarra Iñaki de Juana Chaos decidido por el Gobierno español hace unos días.

No enlazo este artículo desde aquí porque es de pago. Sin embargo, puede encontrarse una transcripción del mismo en algunas páginas web, como la Bitácora Almedrón. La verdad es que me amargó el desayuno. Aunque Pedro J. es conocido por utilizar el periódico que dirige como si de una cañonera mediática se tratase, desde la que dispara a discreción contra todo el que se oponga objetiva o subjetivamente a sus intereses (o a sus ansias megalómanas, según se mire), lo cierto es que esta vez el disparo me caía cerca. Estaba desparramando su mala baba contra unos amigos míos, cuyo inmenso delito no es otro que el de llevar a escena un conflicto eterno e inherente a la condición humana, la dialéctica aparentemente irresoluble entre lo social y lo individual, entre el ascetismo (revolucionario, en este caso) y el hedonismo; pero Peter Weiss también nos conduce, en este perfecto ejemplo de teatro dentro del teatro que es Marat-Sade, a través del delgado hilo que separan locura y sensatez.

Quemar el teatro

Eso es lo que ha hecho Animalario. Y la adaptación de Alfonso Sastre, que es la que ha utilizado la compañía, o la excelente dirección de Andrés Lima no hacen otra cosa que traer a nuestros días este conflicto tan intemporal, por otra parte. Pero Pedro J. parece que vio otra cosa. Fiel a su tradición de juntar churras con merinas, comienza su larga perorata imaginando qué hubiera pasado si los manifestantes que se concentraron en la Plaza de Colón de Madrid para criticar la decisión del Tribunal Supremo de rebajar la condena a De Juana Chaos hubieran acudido, a continuación, a la representación de Marat-Sade. Y Pedro J. sólo deja dos alternativas: si una de estas personas, caracterizadas por el director de El Mundo como admirables ciudadanos de bien, hubiese acudido a la representación, o hubiera quemado el teatro o hubiera muerto de un infarto.
No se entiende muy bien por qué nadie que haya participado en una manifestación de ningún tipo se vea impulsada a quemar nada, pero lo cierto es que a las turbas fanatizadas que últimamente manipula emocionalmente el Partido Popular en su estrategia de acoso y derribo al Gobierno es fácil, en estos tiempos de crispación, marcarles nuevos objetivos y señalarles enemigos, reales o ficticios, contra los que descargar su ira. Y eso es lo que ha hecho Pedro J.: a la manera de los cobardes articulistas que, camuflándose en un aparente ejercicio de la libertad de opinión, señalaban a ETA, en las publicaciones abertzales, cuál debía ser la próxima víctima de la banda terrorista, Pedro J. ha marcado a estos liberticidas el camino a seguir. Y bien que se da cuenta de lo que está haciendo, pues él antes que nadie pone el parche antes de la herida al afirmar, cínicamente, que “si existiera el menor riesgo de que esta reflexión fuera interpretada como una denuncia con la más remota posibilidad de surtir efectos negativos para los afectados, me habría abstenido de ponerla por escrito”. Da asco, la verdad.

Paralelismo

Todo el resto del artículo es pura basura ideológica basada en un endeble y falso paralelismo que intenta establecer, con nulo éxito, entre la brillante adaptación que Animalario hace del Marat-Sade y el pensamiento del terrorista Iñaki de Juana Chaos, hasta tal punto que Pedro J. llega a decir que se trata de “dos discursos idénticos a la hora de proporcionar coartadas políticas a los más repugnantes asesinatos”. Él dice que es difícil de rebatir este paralelismo, pero lo cierto es que no se molesta ni en argumentarlo: sencillamente, porque lo que afirma no tiene ni piés ni cabeza.
Se trata sólo de un burdo collage, en el que Pedro J. mezcla una buena dosis de demagogia en torno a la figura del terrorista De Juana con su poco disimulada aversión a los “titiriteros” (un concepto difuso utilizado por la ultraderecha española para estigmatizar, básicamente, a cualquier artista o intelectual que no le baile el agua a la derecha, o sea, la inmensa mayoría).
Y todo ello sólo para acabar pidiendo, sin el menor asomo de vergüenza, la afiliación al Partido Popular. “Sólo queda -dice, fingiendo estar compungido- sujetarse el corazón, morderse los labios para contener sollozos y alaridos, y esperar a Carlota Corday, en el buen entendimiento de que esta vez lo que hará cuando llegue de Caen no será irse a comprar un cuchillo a una de las tiendas de la plaza del Palais Royal … sino afiliarse al Partido Popular y ofrecerse como voluntaria para pegar esos carteles que durante la campaña electoral habrán de recordar lo que hizo De Juana y lo que ha hecho Zapatero”.
Algún que otro amigo me ha comentado que lo mejor que se puede hacer ante un histrión como éste es ignorarle, hacerle el vacío, privarle de la morbosa sensación de importancia que le reporta ser atendido, aunque sea desde la náusea. Seguramente tengan razón, y eso haré a partir de ahora. Pero debe saber que su sucia maniobra, la manera en que ha intentado poner a alguna gente en el centro de la diana, no ha pasado desapercibida. Hasta un ciego lo hubiera visto, por mucho que haya intentado lanzar la piedra y esconder la mano.

Rumanía, tergiversada

Mi amiga Olga, buena conocedora de Rumanía desde hace bastantes años, me escribió a raíz de un reportaje que publicó Ignacio Vidal Folch en El País Semanal del pasado 14 de enero con motivo de la incorporación, el día 1 de enero, tanto de Rumanía como Bulgaria en la Unión Europea. El texto de Vidal Folch se puede consultar aquí. El texto en de mi amiga Olga lo transcribo a continuación:

Tergiversaciones sobre un país

El tratamiento que de Rumanía hace el señor Vidal Folch en el reportaje «Los nuevos socios» (EPs, 14/01/07) me ha decepcionado. Escribe sobre un país, casi desconocido para los españoles por las escasas noticias que aparecen en los medios de comunicación, la percepción que muchos tienen de una determinada inmigración rumana que malvive entre nosotros y los prejuicios y perjuicios que esto ha creado.
Su artículo en lugar de contribuir a superar toda esa confusión e ignorancia, tan dañina, sigue sustentando la deformación que padecemos aquí de la significación de todo un país. Antes que pronunciarse sobre los valores de la sociedad y cultura rumanas, inicia el artículo reproduciendo las mezquinas reflexiones de un español que ha llegado a ese país para forrarse. Es una pena que se haya limitado a reproducir tales hazañas y no someterlas a crítica. Seguro que hay otros muchos españoles en Rumanía trabajando en base a premisas más nobles y nada se dice de ellos.
Luego continúa con una serie de tópicos, referidos a los fantasmas del pasado comunista y al atraso social, tratándolos desde un punto de vista psicológico, etnocéntrico y no antropológico (“El trauma moral y psicológico, (…) de las delaciones (…) y de la paranoia de las relaciones sociales y la deseable autoestima y confianza en el futuro”.) Llegados a este punto pensé no continuar leyendo el artículo, pero realicé un esfuerzo para poder ahora enjuiciarlo con propiedad.
El texto no es que esté mal escrito, sino que abunda en las falacias, se recrea en ellas y además pretende fundarlas con entrevistas a personas que no tienen porqué ser representativas del país aunque sean intelectuales. No sé que opinarán los mismos al leer el reportaje completo. Conozco Rumanía desde 1999 pues la he visitado todos los años y la he recorrido y me he relacionado con rumanos de distintos puntos del territorio. Sé de las dificultades que ha tenido y tiene la transición a la democracia, la situación en el campo, la emigración, etc.. pero también conozco la entrega absoluta de muchas personas, y no sólo intelectuales, por construir día a día una realidad mejor en las urbes y en el campo.
Quizás sea uno de los pocos países europeos donde las tradiciones populares enhebran socialmente y no quedan como un mero recuerdo de los ancianos; donde la vida en el agro responde a unos equilibrios entre los usos, el paisaje y la arquitectura rural a causa de una auténtica vigencia de tradiciones atávicas válidas para ellos, aunque no para una mente etnocéntrica. No he visto otro país en Europa donde el paisaje agrario sea verdaderamente hermoso, porque refleja esa relación de los hombres y mujeres con la tierra. Si considera usted lo agrario tercermundista en Rumanía es que verdaderamente ha escrito sobre un país del que no ha aprendido nada. Ni falta que le hace, está usted a salvo, vive en España…!!!

Olga Duarte Piña
Alcalá de Guadaíra