Crece la inmigración ilegal de españoles en Brasil

emigrantesHasta hace no mucho, la policía española rechazaba diariamente, de media, la entrada de 20 brasileños en España. Tal como llegaban al aeropuerto de Barajas, los devolvían a su país. En la época de la “burbuja inmobiliaria” pocos podíamos imaginar hasta qué punto, en poco tiempo, se podrían voltear las tornas. Desde que vivo en São Paulo he conocido ya a decenas de españoles (arquitectos, ingenieros, publicistas… todos titulados) que residen ilegalmente en este país.

En los últimos dos años unos 100.000 jóvenes han abandonado España huyendo de la crisis, y Brasil se ha convertido en uno de los principales destinos. La buena marcha de la economía, los sueldos elevados y la percepción positiva que se tiene de esta país han contribuido a reforzar la tendencia. No obstante, la residencia legal en este país requiere unos requisitos similares a los que se les solicita a los extranjeros en España. Sin “visto de trabalho” no hay posibilidad de legalizar la estancia, y sin ello los trabajos a los que se puede optar no son muchos, ni muy cualificados, ni bien pagados.

No hay datos sobre cuántos españoles pueden residir “clandestinamente” en Brasil. Lo que sí es cierto es que en el último año los “visitantes” españoles han subido en un 15%. De momento, la política oficial no se inclina, como sí pasa en Europa, por las deportaciones. El que entra en el país, en el país se queda si quiere… al menos de momento.

Sí es cierto que percibo en mi entorno social y laboral un creciente recelo hacia los extranjeros. “Vienen a quitarnos el trabajo”, se oye, exactamente igual que se oía en España hace no tanto. Yo no puedo evitar sentirme aludido, y más sabiendo que, de momento, soy uno de esos ilegales. Mi situación es transitoria, tengo pactado con mi empresa regularizar mi estancia aquí en los próximos meses.

Pero acojona.

 

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