Mundos Vírgenes

Un primer -e inmaduro- libro de relatos

Mundos Vírgenes Hace la friolera de 26 años, en 1984, José Antonio Francés y yo éramos unos ingenuos aspirantes de escritor. Con sólo 16 añitos quisimos publicar un libro e inconscientemente… lo hicimos. Gracias al apoyo de Alicia Tirado, publicamos un libro de cuentos, “Mundos Vírgenes”. Era malo, muy malo, no teníamos ni idea de lo que hacíamos.

Era una época, conviene recordarlo, en la que no es que no existiese internet, es que ni siquiera existían los ordenadores personales. Todo el proceso editorial fue de lo más pedestre.

Cada uno de nosotros escribimos nuestros relatos a máquina (cinco cuentos cada uno), y, cuando decidimos que ya estaba listo para publicar, comenzamos la labor “editorial”. Alicia Tirado, que por aquella época era Jefa de Estudios del instituto Cristóbal de Monroy de Alcalá de Guadaira, donde estudiábamos, nos dejó utilizar un habitáculo que se convirtió en nuestro centro de operaciones.

Convencimos a otro profesor del instituto de que nos hiciera la portada. Juan Llamas, que así se llamaba, nos proporcionó el dibujo que aparece en la foto de este artículo. Y a nosotros, por extraño que parezca, nos gustó. Seguimos adelante.

Con desparpajo, nos dirigimos a la Concejalía de Cultura del ayuntamiento de Alcalá. No me acuerdo quién era el concejal por aquellas fechas, pero la que partía el bacalao era una funcionaria (“técnica de cultura”), Juana. No nos hizo mucho caso. Menos mal que otro funcionario (y posteriormente buen amigo), Antonio Muñoz Bernaza, nos atendió con paciencia infinita. No sé cómo le convencimos, pero obtuvimos una pequeña subvención.

Publicación

No recuerdo la cantidad, seguro que irrisoria, pero suficiente para imprimir 300 copias de nuestro libro de relatos a multicopista. Y así fue como “Mundos Vírgenes” vio la luz, nuestra primera publicación. Una publicación que en su momento nos llenó de orgullo pero que, leída con el tiempo, no es otra cosa que un experimento adolescente, cándido y deslavazado, el tipo de escritos que conviene, ante todo, ocultar.

Pero, en cualquier caso, y a riesgo de que Fran me quiera matar, esos textos naif e inmaduros, que cualquiera en su sano juicio dejaría que fueran sepultados por el tiempo, a mi me producen una enorme nostalgia, una gran ternura. Tanto, que he convertido este librito de relatos en un eBook y lo he publicado en la sección de Libros de este blog. Se puede descargar desde aquí, en formato ePub: