Crónica de un desastre electoral

“La soledad del candidato” el libro que escribí por encargo tras el desastre electoral de Poder Andaluz en 1994

La soledad del candidato En 1994 yo andaba más que necesitado de un puesto de trabajo. Tras licenciarme en Ciencias de la Información, había conseguido poca cosa: hacer prácticas en Canal Sur Radio y en ABC de Sevilla, y un trabajo como redactor y locutor en La Voz de Lanzarote y Radio Lanzarote, aventura que duró unos meses. Pero, de vuelta en Sevilla, las opciones de trabajo eran bien escasas.
Es estas estaba, medio desesperado, cuando me llamó el entonces subdirector de la edición andaluza de Diario 16, Ignacio Camacho: “¿Te interesa trabajar como jefe de prensa del candidato de Poder Andaluz a las elecciones autonómicas?”. Pegué un bote de alegría en la silla. Era una oportunidad cojonuda.
El andalucismo llevaba un tiempo de capa caída, y la separación entre Partido Andalucista de Alejandro Rojas-Marcos y el Partido Andaluz de Progreso de Pedro Pacheco lo habían puesto al borde del abismo electoral.
En este contexto apareció Arturo Moya. Yo en aquel entonces no le conocía de nada: Moya era un político huérfano de partido; fue en su momento uno de los dirigente de UCD de la mano de Paco Fernández Ordóñez, del que llegó a ser Subsecretario. Participó en la redacción de la Constitución, asesoró al presidente Adolfo Suárez, presidió la Comisión de Defensa del Congreso… pero cuando UCD se hundió, se apartó de la política y se dedicó a sus negocios.

Poder Andaluz

A finales de 1993, con la situación desastrosa de los partidos andalucistas, Arturo Moya lideró una operación de reconstrucción del andalucismo, que finalmente se llamó “Poder Andaluz”. Él iba a ser su cabeza de lista, e iría acompañado, además de por los partidos de Rojas-Marcos y Pacheco, por un grupo de independientes.
El objetivo era al menos repetir los resultados de las anteriores elecciones autonómicas, 10 diputados, que permitirían ser el árbitro de la situación en un contexto de fuerte desgaste del PSOE.
Me sorprendió muchísimo que me contratasen a mi, sin experiencia ninguna, como jefe de prensa. Pero sería la menor de mis sorpresas. Yo lo que no me podía esperar es la situación que realmente me encontré: una guerra despiadada de todos contra todos dentro del andalucismo y una campaña disparatada cuyo desastre final (sólo consiguieron tres diputados, el propio Moya quedó fuera del parlamento andaluz) fue incluso menos cruel de lo que se hubieran merecido.
Tras la hecatombe, Arturo Moya, visiblemente dolido por todo lo que había sucedido, me encargó un trabajo final: una crónica de todo lo vivido durante la campaña electoral. Redactada de urgencia, el día 25 de junio de 1994 se la entregué, y nunca volví a saber de él (ni de la crónica entregada). Hoy, 16 años después de todo eso, la publico de nuevo aquí, como mera curiosidad histórica.

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