Dos Goyas para dos hermanos

Alberto SanjuanEs difícil expresar la alegría que se siente cuando reconocen públicamente a un amigo de verdad, a un compañero, a un hermano. Cuando le dieron el año pasado el Goya a Antonio de la Torre yo (como tantos otros amigos) pensé que iba a estallar de alegría. Pero ahora, justo un año después, que Alberto San Juan haya obtenido el Goya al Mejor Actor es ya la hostia. No tengo palabras, no tengo forma de reflejar lo increíble que resulta ver cómo otro hermano recibe el merecidísimo aplauso por su trabajo.
Ya cuando vi Bajo las Estrellas en el Festival de Cine de Málaga me dije que el papel de Alberto olía a Goya. Pero sin duda, nuestro Rappel particular fue Gustavo, que vaticinó sin titubear tanto el Goya de Antonio el año pasado como el de Alberto en éste. Para todos los demás, las posibilidades de que fuera a parar a manos de Alfredo Landa eran grandes, muy grandes. El propio Alberto lo creía así, tanto que, cuando la noche del sábado nos anticipó a un grupo de amigos (Antonio, Mariola, Jesús Miguel, Mónica, Pilar y yo… reunidos y conjurados, juntos de nuevo veinte años después para celebrar la posibilidad del Goya, pero, sobre todo, la alegría de saber que seguimos estando más unidos que nunca) lo que podría decir en caso de ser ganador, matizó: “Pero desengañaos… esto sólo lo váis a oir vosotros, porque el Goya va a ser para Landa”. Se equivocó.
El Goya fue para él, y también la palabra (“de acuerdo con lo de la Conferencia Episcopal” -le dije el sábado- “pero… ¿qué tiene eso que ver con el cine?”; “tiene todo que ver” -me contestó”, “no te olvides que ellos son los propietarios de una radio que lleva años insultando al cine español y haciendo campaña constante para boicotearlo”). Pero, con todo, con lo que me quedo de la noche fue con el instante que refleja la foto, ese abrazo de dos, más que amigos, hermanos.