Punki

punkiEl pasado siempre nos persigue le demos las vueltas que le demos. Basta que unos compañeros de trabajo se enteren de que uno, cuando tenía 18 o 19 años, era algo así como punki… para que, ¡zas!, una imagen como esta nos devuelva (a modo esperpéntico, deformada como las imágenes del callejón del Gato) una caricatura de lo que alguna vez fue. Peligros que encierra la lengua suelta y el Gimp a mano.

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