Pisando Fuerte


Como ya conté, tuve varios intentos fallidos de ver United 93, entre ellos, el que me llevó a ver esta película: Kinky Boots (traducida como “Pisando Fuerte”). Fue otra tarde de prisas, carreras en el metro y llegada agónica al cine. Tiempo justo tan sólo para sacar las entradas y directo a la sala… equivocada. Sí, nos equivocamos de sala, entramos cuando ya había comenzado la película, pero no, no era la de Greengrass. Desde luego, lo que sucedía en la pantalla no tenía nada que ver con la dramatización del mayor atentado de la historia.
Sin embargo, decidimos quedarnos. Demasiado tarde, nos perderíamos mucho tiempo de película. Y así fue como vi Kinky Boots, una cinta que no me hubiera llamado la atención de otro modo. Pero me gustó. Tras el ladrillo infumable de Alatriste, me reconfortó ver una película ligera, una comedia previsible pero bien tramada, con un argumento muy cercano a la estructura del cuento (a Cenicienta, al Patito Feo…) y una estética que resalta el antagonismo entre el paisaje (y el paisanaje) obrero de la Inglaterra profunda y el glamour angustiado de los travestis y drags urbanitas.

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