En esta casa somos católicos, apostólicos y romanos

Al volver a México encuentro una realidad modificada. El clima de antagonismo oficial se ha ampliado, moviéndose hacia otro sector. Los financieros no le perdonan a López Mateos haber definido su gobierno como de izquierda, aunque fuese dentro de la Constitución. El programa de nacionalización de empresas, especialmente la de luz y energía eléctrica, crea en esos medios una sensación vecina al pánico. Se ha permitido que la China comunista realice en México una exposición sobre los avances alcanzados por la revolución. Los exaspera, sobre todo, la ejemplar política internacional de ese sexenio. Una manifestación de más de cien mil personas se planta frente a Palacio Nacional para expresar su rechazo al libro de texto gratuito, por considerarlo un atentado contra los sentimientos religiosos de la nación. Se reparten volantes donde se revela que la esposa del presidente es protestante. De la noche a la mañana aparecen en las puertas y ventanas de cientos de miles de casas engomados con la siguiente leyenda: “En esta casa somos católicos, apostólicos y romanos y no aceptamos propaganda protestante ni comunista”.

El arte de la fuga
SERGIO PITOL

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