El hombre que estuvo en la Luna

Uno de los efectos perversos del verano es que la relativa ociosidad obliga a rellenar las páginas de periódicos y los minutos de los informativos televisivos con material no sólo absolutamente intrascendente, sino a veces claramente falso. Buena la lió hace unos días Antena 3 TV (creo que también Tele 5) sacando un reportajillo con apariencia informativa pero que, en realidad, daba alas a las teorías conspiranoicas de que todo el programa Apollo (o al menos su culminación: la llegada de la humanidad a la Luna) no fue más que un montaje. Todo ello, claro está, aprovechando la tan lamentable como nada relacionada pérdida de las grabaciones originales de la NASA
Realmente no tiene más importancia que la que le queramos dar, es un poco como la recurrente noticia sobre el inexistente monstruo del lago Ness, que cada verano vuelve a traer su granito de insustancial mentirijilla. Lo malo es que a este ritual veraniego de difundir mentiras evidentes como si tuvieran al menos alguna sombra de certeza es que alguno o algunos se lo puedan tomar en serio. Eso ya sería un daño manifiesto. Menos mal que tenemos vacunas para este mal, y en español de una calidad admirable: Magonia. En este excepcional blog escéptico se puede encontrar, si es que a alguien le cabe alguna duda de que la humanidad llegó a la Luna pese a los cientos de kilos de rocas lunares que han analizado cientos de científicos en varios países de todo el mundo, la refutación punto a punto de tan peregrina teoría.
Siempre será mejor convencerse así que como Edwin Aldrin, el hombre que estuvo en la Luna (el segundo hombre que pisó la Luna) intentó persuadir a Bart Sibrel (uno de los defensores de que nunca se llegó a la Luna) el 9 de septiembre de 2002: a puñetazos.

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