Centro de entretenimiento

Centro de entretenimientoTengo que reconocer que mis compañeros (y sobre todo mis compañeras) de trabajo son para mi una fuente de sorpresas inagotables. Me separa de ellas una brecha generacional (tienen en torno a 30 años, algunas, menos), una etapa vital (casi todas acaban de o están a punto de comenzar a convivir en pareja, o sea, que van, mientras que yo estoy de vuelta), un tipo de formación (casi todas ellas tienen formación técnica) pero es que hay algo más, algo que no sabría definir muy bien pero que nos separa claramente (y no creo que esto sea malo, de hecho me parece francamente divertido).
Ese algo más suele declararse de forma negativa, es decir, en cosas que hacen o tienen y yo no. Por ejemplo, la PlayStation. Yo no tengo PlayStation. No todas ellas tienen, pero pareciera que es así: se pueden pasar horas hablando sobre lo divertidos que son sus juegos. Juegos que simulan carreras de coches, o de esquí, o concursos en plan trivial, o algo así como un karaoke… incluso parece que hay un juego que consiste en limpiar cristales. ¿Qué divertido, verdad?
Yo en esas conversaciones no meto baza. Otro asunto que despierta furor (y del que ya hablé aquí) es el pádel. Todas (y casi todos, con la honrosa excepción de Truman) juegan a una especie de liga de pádel sacando horas de donde pueden. También la depilación (la depilación integral y definitiva, por lo visto a las chicas le gustan ahora los hombres así, y les llaman “preparados”). Y digo yo que para qué gastarme dinero en lo que ya hará la naturaleza por sí sola, ¿no? Pero bueno
Yo en todo eso me quedo bastante al margen. Pero lo último que me dejó caer de espaldas es lo del centro de entretenimiento. ¿Que no saben lo que es un centro de entretenimiento? Pues yo tampoco lo sabía. Una compañera, muy graciosa y dicharachera, dijo que estaba pensando en comprarse un centro de entretenimiento. “¿Eso qué es?” -le preguntamos al unísono-. “Pues una cosa -contestó- que tiene de todo y sirve para divertirse.” “O sea, unos amigos, ¿no?” -dijo el aspirante a jefe-.
Pero no. La chica nos miró como si acabásemos de salir de un platillo volante, como si fuéramos venusinos por no saber lo que era un centro de entretenimiento. Después de dar muchos rodeos y varias explicaciones fallidas, llegamos a la conclusión de que un centro de entretenimiento tiene que ser algo así como la suma de una televisión, un reproductor de DVD, reproductor musical, una videoconsola… todo ello más o menos integrado en algún tipo de mueble. Un todo en uno, vaya.
Aunque me temo que mi concepto de centro de entretenimiento es algo diferente: se parece más a una mesa en una terraza; sobre la mesa, jarras de cerveza; y, alrededor de la mesa, bellas mujeres con las que disfrutar del frescor de la noche. Ahí es nada.

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