Olvidado Rey Gudú

Entonces, Rakjel, que apenas se sostenía sobre sus piernas, y era casi
un espectro de sí mismo, respondió:

—Sólo conozco dos sentimientos tan fuertes que obliguen a un hombre
a traicionar su palabra: el ansia de libertad o el odio. Existe un tercer
sentimiento, pero tan ambiguo, tan dividido y tan misterioso, que
desde luego tú, Gudú, ni siquiera puedes sospechar: el amor.

Olvidado Rey Gudú
ANA MARÍA MATUTE

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