Somos azules

Hace unos días me escribió Rafa Montoya para contarme que, desde hace algunas semanas, se les había ocurrido llamar “azules” a aquellas personas de Telefónica (o exTelefónicas) que tengan presencia en redes sociales y blogs. Así que crearon somos-azules.com, un punto de encuentro para esos “azules” por medio de un portal que agrega blogs-azules, redes-azules y donde exista un foro para hacer consultas.

No sé cómo sabría de mi paso por Telefónica (supongo que lo vería en eConozco), pero el caso es que le pedí más información sobre la iniciativa. Rafa, amablemente, me explicó que lo que pretendían era crear una comunidad en torno a la experiencia pasada en Telefónica y que, obviamente, según cómo fuera esa experiencia pasada, unos tendrán interés en ser miembros de esa especie de “asociación” y otros no.
Yo miré para atrás y recordé los cuatro años que estuve, primero, en Telefónica mobile Solutions y luego (cuando TmS fue absorbida) en Telefónica Soluciones. Fueron años intensos. Fue en 2000 cuando Óscar Méndez me “reclutó” para lo que él llamaba “equipo de alto rendimiento”. El objetivo era atraer a jóvenes profesionales con una cultura más “joven” que la imperante en Telefónica para afrontar los retos del programa CO6 (no tiene nada que ver con química, era un proyecto corporativo referente al despliegue de la compañía en Internet).
Los afortunados (esto según se mire, claro) fuimos Mario, Roberto, Juan Antonio y yo mismo. La verdad es que no tardamos mucho en darnos cuenta de la locura en la que acabábamos de meternos, pero éramos jóvenes y ambiciosos, y no queríamos perdernos la oportunidad de participar en algo verdaderamente grande. Teníamos que estar preparados para acudir allá donde se nos llamara (Argentina, Brasil, Alemania…), teníamos que tener la suficiente capacidad de liderazgo como para vencer la resistencia al cambio normal en una empresa de estas características, teníamos que manejarnos con diplomacia en un entorno tan resbaladizo… se nos pedía casi que fuésemos superhombres.
Pero claro que no lo éramos. Sin embargo, crecimos enormemente, al menos en lo profesional. A mi me queda la amistad de alguno de ellos (singularmente la de Mario, un tipo excepcional se mire como se mire), muchos buenos ratos pasados juntos, grandes risas, tremendos recuerdos. El proyecto, lógicamente, se fue al traste. No tuvo nada que ver con nosotros: coincidió con la explosión de la burbuja puntocom y con un cambio de orientación estratégica en la compañía.
A pesar de ello, dado el buen encaje que había tenido el equipo, aún seguimos algún tiempo vinculados a la compañía. Yo, que hasta ese momento cuando oía la palabra “proceso” lo único que se me ocurría era pensar en la novela de Kafka, acabé siendo un consultor experto en procesos, pero sobre todo en Preventa. Mario y Roberto también siguieron el derrotero de expertos en procesos, y creo que en ello siguen (yo he vuelto al mundo de Internet, no tengo remedio). Al final, de todas formas, el proceso de absorción de TmS por Telefónica Soluciones acabó con todos nosotros fuera de la empresa: se acabó el negocio para el que fuimos contratados. Nos tocó buscarnos la vida fuera, y no nos ha ido mal.
No es que me arrastre una especial fidelidad hacia las empresas. Yo me muevo más bien por las personas. Pero, desde luego, como experiencia personal, esos cuatro años para mí fueron maravillosos (un poco locos, incluso). No sé si eso responde al espíritu de “somos azules”. Si es así, yo también lo soy.

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