El anzuelo inmobiliario

Ahora que mi amiga Mónica me envía por e-mail la convocatoria para una “Acampada en el principal parque de tu ciudad por una vivienda digna” para el próximo sábado 15 de julio (en según qué ciudad habrá que buscar muy bien la sombra y la cercanía del agua, digo yo, pero bueno, es una causa justa y siempre puede ir acompañado de una buena tortilla de papas, ¿no?), leo en La Pastilla Roja la, en mi opinión, mejor y más concisa explicación de la burbuja inmobiliaria que haya leído hasta ahora.
Sergio Montoro comienza hablando, en su artículo Trincar y tirar, de start-ups tecnológicos y de empresas de software, pero resume lo que piensa en una máxima inapelable: “Hasta dónde yo sé -dice-, los buenos negocios de verdad van sólo de una cosa: de trincar y tirar”.
Luego, como para ilustrar lo que antes decía en referencia al software, pone como ejemplo el caso de la burbuja inmobiliaria (y esto es lo que a mi me parece genialmente ilustrado y resumido):


La táctica de “trincar y tirar” no es en absoluto exclusiva del software. Por ejemplo ¿Qué hacer si se detecta un baby boom en los años 70? Pues en el momento apropiado, haces todo lo posible (y lo imposible) por adquirir el control del suelo edificable. Luego abaratas el dinero para que los baby boomers compren casas a alto precio (ya han mordido el anzuelo). A continuación puedes subir los tipos de interés lentamente (Dios aprieta pero no ahoga) y exprimirles como si fuesen cítricos. Hay quien piensa que la burbuja inmobiliaria explotará, pero no es cierto, porque a nadie le interesa. La burbuja va de “trincar y tirar” no de matar a la vaca lechera para quedarse con su establo.

Me parece que no se puede explicar mejor. De “mano oculta del mercado”, nada de nada: “trincar y tirar”. Esa es la cuestión.

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