El agua de las mujeres

El agua de las mujeres habla con más soltura que su boca. A ella hay que preguntarle. Si no quiere, ni responde. Y más vale ni siquiera insistir. Pero si quiere lo grita sin pena, con voz de agua, con voz de charco. Nunca miente. Una mujer feliz es toda agua. Cierras los ojos y estás en el agua. Y uno tiene que aprender a respirar dentro del agua.

En los labios del agua
ALBERTO RUY SÁNCHEZ

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