Garrote Bill

Garrote VilSupongo que el miedo se ha extendido como la peor de las epidemias tras los robos violentos que se han producido en las últimas semanas en Cataluña. No lo sé. En cualquier caso, estremece leer los comentarios de algunos energúmenos a la noticia de que la Guardia Civil ha detenido a cinco presuntos ladrones en Tarragona. Han sido detenidos en una zona boscosa de Maspujols (Tarragona), tienen conocimientos militares y vivían en la montaña como “guerrilleros” utilizando técnicas propias de “Rambo” -eso dice la Guardia Civil-. Pero con la detención no basta. Alguna gente pide más. Pide sangre que les compense por el miedo que han sufrido en sus urbanizaciones, en sus adosados de las afueras.
“¿Qué es esto de que los extranjeros nos invadan con su mierda? Hay una solución: Garrote Bil”. Sí. Así lo escriben, con “B”. Garrote Bill, Kill Bill, culturilla de multicine, ansia de sangre, la foule en colère. Como en Furia de Fritz Lang, la justicia les parece poco. Quizá no tengan ni idea de lo que es el Garrote Vil. A lo peor sí. La Wikipedia lo describe así:

El garrote consiste en un collar de hierro que por medio de un tornillo retrocede hasta matar al acusado por asfixia. La variante denominada catalana incluye un punzón de hierro que penetra por la parte posterior destruyendo las vértebras cervicales del condenado.

En España estuvo en vigor este brutal método de ajusticiamiento hasta 1978. En la foto se puede ver el instante antes a la ejecución de un condenado a muerte en Filipinas, en el año 1901. Esto es lo que se está pidiendo. Pero no sólo esto. A los ladrones (porque son ellos, ¿verdad?), la peor de las muertes. Pero a todos sus compatriotas que viven entre nosotros, que les corten la lengua. Porque sus compatriotas (nuestros camareros, albañiles, el servicio doméstico…) son sus cómplices, no tengan dudas. Ellos son los que nos vigilan y nos delatan. Son extranjeros. Son inmigrantes. No pueden ser buenos.

Aunque, para ser justo, no todos los comentaristas son racistas. Uno dice: “No son solo los extranjeros, dentro de este país también tenemos mucha mierda…” Habrá que llamar a Garrote Bill, superhéroe sanguinario, para que nos proteja.