Pobre papá

Gracias a un comentario en Ciberpapá descubro el blog de Edu, interesante y de temática muy especializada: Pobre papá desmenuza desde noviembre de 2005 todos los aspectos relacionados con la paternidad, contado en primera persona (el protagonista absoluto es su hijo Pau, de dos añitos), con amenidad y buen humor.
A raíz de la lectura de Ciberpapá, Edu reflexiona sobre la privacidad, Internet y la protección de la infancia.

Yo la verdad es que no tengo una idea demasiado clara del tema; aunque en este blog cuento cosas muy personales, creo que mi privacidad (y la de mi familia) está resguardada. Sólo los familiares y conocidos vinculan esta página con los seres de carne y hueso (también porque considero que es un detalle irrelevante para la mayoría de lectores). Soy, por tanto, reticente a mostrar fotos dónde se nos pueda reconocer claramente (también por la opinión contraria de mi mujer).

Aunque yo no haga lo mismo, la verdad es que hace bien en no poner fotos en Internet. Mira lo que puede pasar si lo haces:

Bromas aparte, el debate está ahí. Yo personalmente pienso que no debemos protegernos de nada. Vivimos en un mundo en el que la imagen ha dejado en cierto modo de pertenecernos. Todos somos grabados constantemente por videocámaras de seguridad, en la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones), salimos en la tele (aunque sea la local, o la del barrio), en Internet, en las instantáneas de las hordas de turistas… Intentar evitar eso es un poco como luchar con molinos de viento.
Hay culturas en las que se piensa que dibujar (y no digamos ya fotografiar o grabar) a una persona es en cierta forma robarle el alma. Si eso es así, desde luego que hace tiempo que somos una civilización desalmada. Nada que hacer.

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