Inmigrantes invisibles

Cuando uno vive fuera de su ciudad natal, se acostumbra a pensar en ella como si de una foto fija se tratase. Pero para nada es así. Cada vez que se vuelve, los cambios que se van acumulando lentamente se nos muestran de golpe, como una revelación.
Algo así me ha pasado a mi este fin de semana en el que he vuelto a mi pueblo, Alcalá de Guadaira.
Es verdad que desde que me fui han cambiado muchas cosas. Se han construido barrios enteros, ampliando muchísimo el perímetro de la ciudad y transformándola quizá para siempre.
Se están construyendo algunas infraestructuras que también cambiarán el paisaje, como el Puente del dragón (se le llama así porque, efectivamente, el puente representará una especie de dragón carnavalesco chino).
Pero no es eso lo que me ha llamado especialmente la atención. No. Fue algo más sencillo y más inadvertido a simple vista. Al mirar las calles de mi pueblo echaba en falta algo a lo que estoy muy acostumbrado en Madrid: los inmigrantes.
Y es que en Alcalá de Guadaira no se ven, o se ven poco. Trabajos que en Madrid cubren ellos (albañiles, camareros, etc) aquí aparentemente siguen cubriéndolos gente del lugar (señal de que la economía no da para muchas alegrías…).
Pero es sólo la apariencia. Sí que hay inmigrantes. Lo que pasa es que son -casi literalmente- invisibles. El nicho que han ocupado inicialmente es el de las tareas agrícolas (trabajan y viven fuera de la ciudad, en las granjas) y el del servicio doméstico. Cobran 600 euros al mes (14 pagas), generalmente sin contrato (a eso ahora se le llama “ser ilegal”)
Son sobre todo mujeres, sobre todo bolivianas (concretamente, de Santa Cruz).
No se las ve porque tienen jornadas interminables. Suelen estar internas, y trabajar 6 días a la semana. Tan sólo descansan, por lo general, poco más de una hora al día.
Es en ese momento cuando se congregan en la Plaza del Cabildo. O, los domingos, el día que suelen librar, en el Parque centro.
Ya son parte de nosotros, aunque sean invisibles (y es que no hay peor ciego que el que no quiere ver).

Deja un comentario