Brazos de Sol

Estábamos en una cantina mexicana del Madrid de los Austrias, bebiendo unas chelas Negra Modelo y saboreando unos nachos con guacamole y algo de cochinita pibil cuando se acercó a nuestra mesa un cantante ambulante mexicano. Tocó una canción popular, luego otra. Nos gustó. Pedimos una botella de buen vino mexicano, le invitamos a beber con nosotros.
Nos presentamos. Se llamaba Rubén, llevaba sólo un mes en España (algunos quieren blindar España, Rubén, para que no pueda llegar gente como tú, este país se ha hecho rico y, como todos los ricos, se ha vuelto desconsiderado… si no algo peor). Rubén se entusiasma con nuestra acogida, tira de repertorio, nos canta una tras otra linda canción mexicana. La última: “Brazos de Sol”, de Alexandro Filio. Es una balada que dice así:


Hoy me vino la gana, que no las musas

hoy no tengo pretextos ni disculpas
para cantarte a ti
para escribirte un verso y descolgarte desde aquí
hasta las ganas de la mañana ya por venir

Hoy primero del segundo del año
mientras esta mujer rompe el espacio
para inventarse al fin
para mirarla toda en el silencio y de perfil
tomo sus manos como escenario para existir

Y es que no importa que digan
que está trillado
hablar de amor que maldigan
si no han probado
la noche en sus brazos de sol

Se detiene el reloj sobre nosotros
caen las diez que resbalan por sus hombros
y se cuela la luz
que se enreda en tu pelo pero la liberas tú
oro y diamantes
por un instante de tono azul

Y es que no importa que digan …

Rubén amaga con irse, pero no arranca. Está a gusto. Dice que en el poco tiempo que lleva en España nunca le acogieron igual. Dice que le gusta la bohemia del arte. Hacemos que truenen las copas, y Rubén, con los ojos entrecerrados, dice: “qué les debo por esto, amigos…”. Reímos de buena gana. Finalmente se despide, nos da la mano. Besa en las mejillas a Laura. Dice que después de eso no piensa lavarse la mejilla en días. Reclama otro beso de Berta. Se va, feliz. Nosotros también. A veces la vida es sencilla.

Xopi

XopiYo recuerdo a Xopi de cuando éramos adolescentes, casi unos niños, del Instituto Cristóbal de Monroy de Alcalá de Guadaira. Poco tiempo después, yo me vendría a estudiar a Madrid. En aquel entonces, Xopi (pronúnciese “Sopi”, nada de “Chopi”, como se diría en la nueva jerga chatero-esemesera) me parecía a años luz, mucho más duro, más adulto de lo que yo nunca hubiera conseguido parecer.
Su silueta angulosa y sus rasgos duros, sus modales parcos y elegantes, su irreverencia y su pose siempre me llamaron la atención. Él era punk, vivía sólo en una casa que -ahora me entero- utilizaba también como taller y, desde luego, daba la impresión de tener las cosas muy claras.
Muchos años después, un cuadro me llamó la atención en casa de mi amigo José Antonio Francés. Era un cuadro del que estaba absolutamente enamorado. Un cuadro de Xopi. Yo, que le había perdido la pista por completo, supe de nuevo de él. Supe que se había dedicado, con esa suficiencia que le caracteriza, a la pintura, arrancando trozos a la realidad con los que iba componiendo su universo estético, sus poemas de colores.
Ahora son Lauro Gandul y Olga Duarte los que, en su infatigable tarea divulgadora, me hacen llegar (nos hacen llegar) este perfil (esta “historia de vida”) de Xopi.

Se puede descargar desde aquí:

Se buscan actores

Se buscan actoresEstá imparable Gustavo. No sólo va con las máquinas a todo vapor, ultimando el estreno en Madrid de En Negro (no se pierdan el blog de En Negro, es de lo mejorcito, y además se puede obtener una contraseña con descuentos para la obra), que será el próximo jueves 1 de junio en la sala Janagah. No.
Además, junto al otro Gustavo (López, en este caso), está a punto de poner en marcha una serie para TV, una serie de humor un tanto gamberro que según nos cuentan ha tenido buena acogida. Y claro, para la serie hacen falta actores. Ya se ha abierto el casting, e incluso se ha insertado este anuncio por ahí:

Actores y actrices de humor. Productora de TV en Madrid busca actores y actrices divertidos, con gracia, vis cómica y gestualidad para serie. Se hará selección para casting. Mandar CV con foto. assai@assai.es.

Girasoles Ciegos

¿Son estos soldados que veo lánguidos y hastiados los que han ganado la guerra? No, ellos quieren regresar a sus hogares adonde no llegarán como militares victoriosos sino como extraños de la vida, como ausentes de lo propio, y se convertirán, poco a poco, en carne de vencidos. Se amalgamarán con quienes han sido derrotados, de los que sólo se diferenciarán por el estigma de sus rencores contrapuestos. Terminarán temiendo, como el vencido, al vencedor real, que venció al ejército enemigo y al propio. Sólo algunos muertos serán considerados protagonistas de la guerra.
Los girasoles ciegos
ALBERTO MÉNDEZ

Garrote Bill

Garrote VilSupongo que el miedo se ha extendido como la peor de las epidemias tras los robos violentos que se han producido en las últimas semanas en Cataluña. No lo sé. En cualquier caso, estremece leer los comentarios de algunos energúmenos a la noticia de que la Guardia Civil ha detenido a cinco presuntos ladrones en Tarragona. Han sido detenidos en una zona boscosa de Maspujols (Tarragona), tienen conocimientos militares y vivían en la montaña como “guerrilleros” utilizando técnicas propias de “Rambo” -eso dice la Guardia Civil-. Pero con la detención no basta. Alguna gente pide más. Pide sangre que les compense por el miedo que han sufrido en sus urbanizaciones, en sus adosados de las afueras.
“¿Qué es esto de que los extranjeros nos invadan con su mierda? Hay una solución: Garrote Bil”. Sí. Así lo escriben, con “B”. Garrote Bill, Kill Bill, culturilla de multicine, ansia de sangre, la foule en colère. Como en Furia de Fritz Lang, la justicia les parece poco. Quizá no tengan ni idea de lo que es el Garrote Vil. A lo peor sí. La Wikipedia lo describe así:

El garrote consiste en un collar de hierro que por medio de un tornillo retrocede hasta matar al acusado por asfixia. La variante denominada catalana incluye un punzón de hierro que penetra por la parte posterior destruyendo las vértebras cervicales del condenado.

En España estuvo en vigor este brutal método de ajusticiamiento hasta 1978. En la foto se puede ver el instante antes a la ejecución de un condenado a muerte en Filipinas, en el año 1901. Esto es lo que se está pidiendo. Pero no sólo esto. A los ladrones (porque son ellos, ¿verdad?), la peor de las muertes. Pero a todos sus compatriotas que viven entre nosotros, que les corten la lengua. Porque sus compatriotas (nuestros camareros, albañiles, el servicio doméstico…) son sus cómplices, no tengan dudas. Ellos son los que nos vigilan y nos delatan. Son extranjeros. Son inmigrantes. No pueden ser buenos.

Aunque, para ser justo, no todos los comentaristas son racistas. Uno dice: “No son solo los extranjeros, dentro de este país también tenemos mucha mierda…” Habrá que llamar a Garrote Bill, superhéroe sanguinario, para que nos proteja.