Que te den, Gallardón

gallardon-parquimetroEsto es lo que me encontré el otro día cuando fui a la máquina de café en mi oficina: una pegatina con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, en postura poco decorosa, y cuyo trasero coincide exactamente con la ranura para introducir monedas.
Lo cierto es que nadie la ha retirado de donde está. Es una forma de decir “que te den, Gallardón”. Y es que la gente anda muy indignada. Para los lectores de fuera de Madrid, explico el contexto: hace algunos años que el Ayuntamiento de Madrid comenzó la implantación del programa SER (Servicio de Estacionamiento Regulado), o sea, que comenzó a cobrar por estacionar en las calles de la ciudad, pintando las zonas de azul (para visitantes, con tiempo limitado) y verde (para residentes, a los que se les cobra una pequeña cantidad anual).

Lo que al principio sólo afectaba al centro de la ciudad, fue expandiéndose poco a poco. A mi calle le llegó el turno en 2004, y reconozco que en su momento eché sapos y culebras por la boca.
Pero el año pasado se extendió la zona regulada a todo el perímetro interior de la M-30 (el primer anillo de circunvalación de la ciudad) e incluso a barrios como Carabanchel Alto, Hortaleza o Fuencarral. Esto fue la gota que colmó el vaso. Lo que era un malestar generalizado explotó en una rebelión abierta de los vecinos en contra de los parquímetros. Desde febrero de este año se han sucedido toda una serie de movilizaciones en contra de la expansión de los parquímetros.

(via Las Penas del Agente Smith)
Los vecinos incluso han organizado plataformas en Internet, como los de Carabanchel Alto (que por cierto, utilizan SPIP como gestor de contenidos, igual que martinalia.com) o los de Hortaleza. Por haber, incluso hay en flickr detalladas instrucciones gráficas para sabotear parquímetros (que no enlazo aquí por un elemental principio de no incitar al vandalismo). El caso es que una cuestión aparentemente menor como es la implantación de un sistema de aparcamiento regulado ha generado muchísimo más rechazo de lo que se hubiera podido imaginar. El problema del tráfico en una ciudad como Madrid no puede minimizarse, y posiblemente no haya más remedio que extender los parquímetros por la ciudad, como ya sucede en otras capitales europeas. Pero en el imaginario popular lo que ha quedado es la “voracidad recaudatoria” del alcalde, y, ya que no hay más remedio que pagar… pues se le dice a Gallardón por dónde puede meterse nuestras monedas.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: