Los hijos, pa sus madres

Concha Garcia Campoy
Yo nunca he sido oyente de radio. Sí, ya sé que está feo decirlo, pero es que me aburre soberanamente. Eso de que me hablen y me hablen sin parar, sin poder pasar la página como en la prensa escrita o sin poder buscar exactamente el contenido que deseo como en Internet… eso no es para mí. Pero -y es que todo tiene un pero– la verdad es que de unos meses para acá estoy siendo infiel (y cómo me gusta) a esto mismo que estoy diciendo.
Lo reconozco: me gusta Campoy en su Punto, el programa vespertino que dirige magistralmente en Punto Radio Concha García Campoy.

Tampoco es que lo oiga mucho, porque suelo estar trabajando, pero muchas tardes oigo el último tramo mientras vuelvo en coche a casa. Uno de esos días fue el pasado martes, cuando oí un trozo de la tertulia de mujeres en la que, todos los martes, participan Ana Rosa Quintana, Rosa Villacastín, María Barranco, Rosi de Palma y Vicky Martín Berrocal.
Estaban hablando del problema que las madres (sí, sólo las madres) tenían para conciliar la vida laboral y familiar: cómo ante cualquier imprevisto, las madres (y sólo las madres) tenían que hacer mil filigranas, llegando en ocasiones a tener que recurrir a desconocidos para cuidar a los pequeños.

Padres solteros

El problema es real. Pena que sólo se acordasen de las madres. Los que, como yo, somos padres solteros (bueno, separados o divorciados, pero para el caso…) y compartimos o tenemos en exclusiva la custodia de nuestros hijos, los comentarios eran doblemente dolorosos. Porque, por un lado, nos identificábamos con lo que contaban, con ese estrés, esa preocupación permanente porque nuestra vida está cogida con pinzas, y cualquier mínimo descuadre amenaza con mandar a la mierda nuestra vida profesional o -lo que es peor- la familiar. Pero, por otro, nos veíamos sepultados por nuestra condición de hombres: parecían estar diciendo en todo momento: “los hijos, pa sus madres”.
No llamé por teléfono porque iba conduciendo. Pero ganas no me faltaron. De todas formas, casi mejor. Seguro que hubieran recurrido al argumento estadístico-cuantitativo: “es que la mayor parte del cuidado de los hijos cae en manos de las madres, eso es así, y mientras no cambie…”. El problema es que mientras se siga dando por sentado que los hijos son cosa de mujeres (y sólo de mujeres) esto nunca va a cambiar.
Pero bueno. Ese día creo que me sentí un poco mal, pero en general oír Campoy en su Punto me reconforta, creo que es un programa a la medida de su directora y presentadora: tranquilo, reflexivo e inteligente.


PD: Cuando oigo hablar a mis compañeras de trabajo, en plena paranoia porque están rondando los 30 años y obsesionadas por el Carpe Diem, yo me acuerdo siempre de Concha, bastante más madura que ellas, pero tan, tan atractiva… y seguramente su atractivo resida (aparte de que es guapa, claro) en eso, en su madurez, su inteligencia, su saber estar. Todo un modelo a seguir.

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