Extremoduro y la plancha

Extremoduro
Hoy es domingo, y eso en mi jerga particular quiere decir que toca plancha. Bueno, toca plancha teóricamente, porque al menos hace dos domingos que no plancho y lo mío es un sinvivir en mi cada mañana, en busca de alguna camisa planchada o en su defecto la que menos trabas presenta a la hora de planchar.

Hoy en cambio me he aplicado y al menos han caído 14 camisas. Todo gracias a una gran dosis de paciencia, un nuevo líquido que facilita el planchado y -sobre todo- a que en el equipo de música estuvo sonando Agila, ¿Dónde están mis amigos? y Canciones Prohibidas. Extremoduro, lo he comprobado, es el acompañante ideal para una mañana dominical de plancha. Sus versos (los de Robe Iniesta) se adaptan perfectamente a las pasadas necesarias para las mangas, sus acordes (y discordes) son el toque perfecto para la arruga rebelde. El ritmo es el apropiado para dejar una camisa impecable en menos de lo que dura una canción.
Tan convencido estoy de lo que digo, que probablemente me ponga en contacto con Nuria Barba Aragón, que dice ser de la Universidad de Murcia, para sugerirle una modificación en su Análisis sociolingüístico de las letras de las canciones del grupo musical Extremoduro. Mi modesta aportación es que, además de dar por sentado que el público de Extremoduro está compuesto por sujetos “incultos, delincuentes, mendigos, marginados e inadaptados socialmente”, podría incluir en esta clasificación (que se me antoja apresurada y quizá prejuiciosa) una categoría más: “papás solteros que planchan en la mañana del domingo”. De nada.

One Comment

  1. Senti vergüenza ajena al leer ese “análisis sociológico” (si es que se le puede llamar así) pues desde mi punto de vista dista mucho de ser un análisis objetivo y es más bien una reflexión personal cargada de connotaciones subjetivas condicionadas por su concepción clasista que tiene de la sociedad. Esta mujer, que intuyo se licenció y posteriormente doctoró en alguna de las Universidades Católicas de España donde estudian las clases sociales altas que añoran “tiempos pasados de rectitud y buen obrar ” , hace un ejercicio de manipulación y desvirtuación de la realidad e intenta crear vinculos directos entre las letras de extremoduro (susceptibles de gustarle o no) y la delincuencia, la marginación, la inadaptación social o los yonquis. Lo asocia a su vez, a un sector minoritario de la juventud entre 16 y 20 años que escuchan las letras en señal de rebeldía. El problema es que esta mujer, doctorada ella, obvia la necesidad de contar, de hacer llegar a la sociedad, los problemas reales con los que convivimos, las realidades a las q en ocasiones (en casos como el de ella) es mejor ponerse una venda en los ojos, o mirar con desprecio a tratar de comprender los problemas. Llevo escuchando extremoduro asi como una larga lista de grupos no solo de rock, sino de rap, donde sus letras me cuentan verdades que he visto con mis ojos, y no solo no soy ni yonqui, ni delincuente, ni marginado, sino que ademas soy periodista y tengo la suerte de estar trabajando en televisión valenciana desde hace dos años. Lamentable y condenable que todavia hoy existan personas que además de clasistas y resentidas, manipulen y tergiversen las informaciones. Otra “Jimenez Losantos”cualquiera.Ya hace casi un año q escribiste tu eso, pero he leido antes lo de la Nuria Barba Aragón y casi me da algo…Un saludo Martin

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