Luces y sombras del nuevo madrid.org

madrid.org

A través de un mensaje de Alberto Lacalle en la lista de correos de Cadius tengo noticias de la remodelación del portal institucional de la Comunidad de Madrid. Como suele suceder en estos casos, el Gobierno ha presentado esta remodelación como un gran avance en la relación entre la institución y los ciudadanos, mientras que la oposición critica que el sitio no permite a los ciudadanos “interrelacionarse con la administración, más allá de rellenar formularios y de la burocracia pura y dura”.

El propio Alberto Lacalle da en la diana cuando pide, a ser posible, un análisis que dé algo de luz entre tanto ruido de valoraciones superficiales.

No sé cuál ha sido la empresa que ha remodelado la página Web de la Comunidad de Madrid (estoy casi seguro de que ha sido Indra, pero aún no he podido confirmarlo), pero casi a primera vista salta la magnitud de la tarea. Podemos ver todavía una versión de la página antigua de la Comunidad de Madrid en Archive.org, aunque de todas formas acompaño aquí una captura de pantalla que nos ayudará a apreciar las diferencias.

Portal antiguo

Con independencia de gustos (no vamos a hablar aquí de temas como “a mí me gustaba más los colores de la versión anterior” o “las nuevas pestañas son más lindas”), creo que se puede afirmar con cierta dosis de objetividad que la nueva versión es mucho más sencilla, fácil de comprender y de utilizar que la anterior. Pero para sustentar esto que digo habría que hacer previamente un poquito de historia.

Un poco de historia

Lo primero que habría que resaltar, sobre todo para los que no conozcan las peculiaridades del sistema administrativo español y su organización en comunidades autónomas, es que lo que vemos, la página web que está a la vista de todos, no es más que la punta del iceberg de un enorme marasmo de información procedente de una enorme diversidad de organismos dependientes de varias consejerías (algo así como ministerios de ámbito regional) que generan contenidos de forma absolutamente autónoma entre sí. Es decir: el mismo problema con el que se encuentran las grandes corporaciones, incrementado por el hecho de que se trata de un organismo público y por tanto se encuentra sometido a una serie de restricciones legislativas y normativas que le obligan a un mayor cuidado y atención hacia los contenidos que se ofrecen a los ciudadanos (aquí no se puede hablar de “clientes”).

En definitiva, está claro que en esta ocasión no bastaba con “webizar” los contenidos previamente existentes, sino que había que acometer una reestructuración en toda regla de los procesos internos de la administración madrileña (otro inciso para no conocedores de la administración española: la Comunidad de Madrid no es el gobierno de la ciudad de Madrid, sino el de la región de Madrid, algo así como el DF, que tiene competencias clave como Educación, Sanidad, Vivienda, Servicios Sociales…). Y eso es lo que lleva haciendo la Comunidad de Madrid desde 2001, dentro del llamado PSGA (Plan de Simplificación de la Gestión Administrativa). Hasta 2003, este plan contaba con un presupuesto de 23.692.703 euros. No sé si se amplió el plazo o se desvió el presupuesto, pero esta cantidad ya es de por sí muy considerable (lo sé, se nota demasiado que me hubiera ENCANTADO dirigir este proyecto… qué le vamos a hacer).

Y claro, dentro de todo esta enorme labor de reestructuración de procesos, el lavado de cara de la web madrid.org es sólo una pequeña parte. Eso sí, es la más visible, por lo que resultaba clave para el éxito del plan.

FatWire Satellite Server

Lo que más me ha sorprendido de todo esto no es la remodelación en sí de la apariencia de la página web, que era deseable por toda una serie de cuestiones que luego comentaremos, sino que yo supuse que en 2003 la Comunidad de Madrid había adoptado un modelo de Gestión de Contenidos más o menos estable.

Pero no. Lo que se ha producido ha sido un cambio total: mientras que en julio de 2003 se adoptaba Vignette, ahora se ha migrado a FatWire Corporation Content Server. Algo similar a lo que ya hiciera en su momento Inversis. Supongo que las razones habrán sido de peso y que habrán estudiado al detalle el ROI asociado a tal decisión, porque desde luego debe de haber supuesto un coste nada despreciable.

Lavado de cara

Una vez aclarada la ingente tarea anterior, de reorganización de procesos y de migración de CMS, vamos ahora al rediseño en sí del portal. Lo primero que se ve (bueno, no a simple vista, pero los que llevamos tiempo en esto casi podemos detectarlo por el olfato) es que se ha pasado de un diseño basado en tablas a un diseño basado en capas y CSS. Muy buena decisión, que facilita el cumplimiento de los estándares y mejora la accesibilidad. Pero ojo, sólo FACILITA la accesibilidad, no la garantiza. Como bien señala Daniel P. Uriol en la lista de Cadius, madrid.org no se supera, por ejemplo, la validación de accesibilidad en la herramienta Hera 2.0 de SIDAR. Quizá habría que repasar un poquito el código antes de poner ningún símbolo de “web accesible”. En fin. En cuanto a compatibilidad de navegadores, no está conseguida del todo. Se ve bien en las últimas versiones de IE y en Firefox, pero da algún pequeño error en Ópera y en Konqueror. No lo he probado en otros navegadores.

También destaca la reorganización de los contenidos. Se pasa de una “portada total” que da acceso, a través de pestañas, cuadros de búsquedas y combos a TODO el contenido del portal, a una “portada-nodo”, que redirige el tráfico desde el principio. Es un poco como el caso de Dell, que ante la complejidad y diversidad de los posibles usuarios, opta por la segmentación desde el principio. Aquí se ha dividido a los visitantes entre “ciudadanos” y “empresas”, con lo que hay dos portales totalmente diferenciados entre sí en función del perfil de usuario.

Multicanal

Una tercera opción, interesantísima, es la de “mimadrid.org”, en la que el usuario se puede personalizar tanto los contenidos que verá a través de internet como las alertas que quiere recibir vía e-mail o via SMS. Me parece fantástico. Eso sí, cuando probé el proceso de alta, el servicio de SMS funcionó a la primera, pero el proceso de confirmación del alta vía Internet fracasó (aún no he logrado darme de alta, me dirige a una página inexistente). Muy mal: hay que dar lo que se promete.

En general, la Comunidad de Madrid ha dicho que se trata de “un soporte multicanal cuyos contenidos podrán visualizarse próximamente por Internet, telefonía móvil y televisión digital terrestre”. Pero debe quedar claro que si se “podrán visualizar” es que ahora no se puede. Es decir, que no nos vendan lo que aún no es.

Tres pasos

Otra de las virtudes que han querido presentar es la supuesta “navegación intuitiva”, que consistiría en que ningún contenido estaría a más de tres clics de distancia. Salvando el hecho de que yo no he conseguido acceder a a ningún contenido con menos de cinco clics (excluyendo las búsquedas, claro), tampoco le veo mayor importancia a la profundidad de la navegación. A tres, a cinco o a nueve clics, si la información está bien organizada, podrá ser encontrada y por tanto será útil. Y yo creo que este es el caso, creo que el esfuerzo que han hecho para no reproducir la jerga interna de la administración ha tenido éxito (moderado éxito, si quieren), y que cualquier ciudadano medio puede navegar entre sus contenidos sin desesperarse.

Lo peor de todo

Como supondrán por lo leído hasta aquí, mi opinión general sobre el cambio es muy positiva. Me parece, a simple vista, que ha sido un proyecto de una gran complejidad, precioso desde el punto de vista de gestión y crítico desde el punto de vista de la ejecución. Pero todo tiene su lado oscuro, y madrid.org no iba a ser menos.

En este caso no creo que sea responsabilidad de la empresa que ha hecho la migración y remodelación de la página web. Se trataría más bien de una dejación de funciones que es común tanto a administraciones como a grandes empresas: se olvidan de la integración de la Gestión de Contenidos en los procesos internos, de manera que el modelo de Gestión de Contenidos no dependa de una herramienta concreta, ni esté atado a un proyecto específico, sino que sea una tarea más, como la del Administrador de Sistemas.

¿Que por qué digo esto? Pues la razón la pueden encontrar en este otro artículo reciente sobre contenido basura. Efectivamente, en este novísimo y renovado portal también podemos encontrar muy numerosos ejemplos de contenido basura, restos de contenido antiguo, de prueba, no actualizado o francamente inadecuado que por negligencia queda visible en la red. Ya que no contratan con carácter estable y rango adecuado a un Gestor de Contenidos que vigile estas materias, por lo menos deberían de hacer periódicamente una “Auditoría de Contenidos” (¿cómo?¿que no conocen a nadie en España que lo haga? Pregúnteme a mi, por favor…).

Veamos algunos ejemplos (son muchos, se lo aseguro). ¿Qué les parece la siguiente página? (abajo, la captura de pantalla, para cuando la retiren de la red):http://www.madrid.org/cs/Satellite.

satellite

Comprenderán ahora por qué sé lo de Fatwire. Qué cosas. Otro ejemplo: http://www.madrid.org/comun/bocm/0,2936,3029_14212_14528_,00.html.

portalantiguo

Efectivamente, lo han adivinado, es el diseño antiguo que se resiste a desparecer. Podría seguir poniendo muchos ejemplos de contenido basura o residuos, pero para qué seguir. Estos fallos, ya digo, no tienen por qué ser imputables a la empresa que ha hecho la remodelación de la página web.

Pero tampoco ellos se van a ir de rositas. Hay fallos que son muy obvios y no se puede culpar a otros. Por ejemplo, si desde la página inicial se hace clic en el enlace “Contacto” (situado a pié de página) se abre una ventana en popup, a la que le han capado la posibilidad de maximizarse y de cambiar el tamaño. En esta ventana aparece otro enlace “Sugerencia, Reclamación o queja”, que se abre en esta misma pantalla capada y que se ve, por tanto, así:

Al margen de la pose de la presidenta de la Comunidad de Madrid, lo que es obvio es que la ventana es insuficiente para la visualización de la pantalla, y que, aunque haciendo scroll se puede, mal que bien, ver todos los contenidos, no deja de ser una metedura de pata. En fin, pero es un ejemplo nada más. La creación o remodelación de una web (de cualquier software, en realidad) es un proceso complejísimo que no puede, por definición, estar exento de fallos. Pero algunos de ellos son demasiado obvios, demasiado de manual como para que una corporación o una administración pueda permitírselo. Y la solución es obvia: vigilen sus contenidos, contraten a un Gestor (o auditor) de contenidos, pero no lo confundan en ningún caso con un becario sobreexplotado y malpagado o con un técnico amarrado a un software concreto. Háganme caso, y ya me contarán.

One Comment

  1. Aquí iba un mensaje firmado por JB (se identificaba sólo por las iniciales) que exponía “de oídas” quiénes eran las personas implicadas en el proyecto de madrid.org, proyecto que, tal como yo me suponía, fue gestionado globalmente por Indra, pero en el que estaban implicadas muchas otras empresas e incluso freelances. Este mensaje dió lugar a un fructífero debate, a veces en un tono desagradable para los implicados, pero siempre revelador de los entresijos de un proyecto tan complejo como éste.

    Sin embargo, a petición expresa de uno de los participantes en el proyecto, me he visto obligado a borrar este mensaje, y con él se ha ido todo el debate generado, incluyendo varios comentarios míos (afortunadamente para mí, también un post en el que perdía una apuesta en la que me jugué una ronda de cervezas). Es la primera vez que me veo obligado a hacer algo así en martinalia.com, y de veras que lo siento. Si el autor del mensaje original se hubiera identificado al menos con su nombre completo, y hubiese proporiconado alguna forma de contacto, yo no hubiese borrado el mensaje. Pero, tan sólo con el respaldo de unas iniciales, yo no me siento con autoridad moral para mantenerlo. Ha bastado la amabilísima petición de uno de los citados para que ni me lo piense dos veces.

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