Bloggers: ¿periodistas o intrusos?

stop-intrusismoEl gremio periodístico ha mirado siempre con indisimulada envidia a colectivos como los médicos, arquitectos o abogados, a todos aquellos sectores profesionales que han conseguido consolidar unas estrictas normas de admisión y en los que la legislación no admite duda sobre lo que es y lo que no es intrusismo.

Así, en España al menos, nadie puede defenderse a sí mismo o a otros en un juicio si no es abogado colegiado; es imposible construir una vivienda sin la firma de un arquitecto, o conseguir una receta sin la debida prescripción médica. Esto puede ser más o menos discutible desde un punto de vista intelectual (“¿por qué no voy a poder defenderme a mí mismo…?”), pero lo cierto es que en la práctica resulta incuestionable.

En cambio, cualquiera puede ejercer como periodista. Poseer o no la titulación en Periodismo no es, ni ha sido nunca, condición ni garantía para el ejercicio de la profesión. Lo único necesario era tener acceso a los medios de difusión.

Y ese acceso, que siempre ha sido más o menos fluido, hoy se ha convertido en prácticamente universal gracias a Internet y a la explosión del fenómeno de los Blogs. Para muchos la situación, que siempre había sido mala, se vuelve ahora intolerable. ¿Qué es eso -dicen- de que cualquiera que tenga un diario personal pretenda ahora ser un periodista?

Suenan todas las alarmas y llega el momento de pasar a la acción. Se presenta en el Congreso de los Diputados una propuesta de “Estatuto del Periodista”, un texto bastante desafortunado (y cuyo trámite parlamentario está siendo semiclandestino, por la poca atención o la sordina que se le está aplicando) que considera periodista a “todo aquel que tiene por ocupación principal y remunerada la obtención, elaboración, tratamiento y difusión por cualquier medio de información de actualidad”. Con esta definición, los verdaderos profesionales de la información de este país (o sea, los becarios), que no suelen ver ni un céntimo de euro por su trabajo, quedarían excluidos del pastel.

De todas formas, da igual. Qué más da que a uno le consideren periodista o no. A efectos prácticos, lo único relevante es que (como pasó en el caso de Apple contra los blogs Thinksecret, Appleinsider y PowerPage) no pueda aplicarse el secreto profesional, es decir, que se esté en la obligación de revelar las fuentes de las informaciones publicadas. Pues vale. No hay ningún problema en que en Internet se apliquen las leyes del común. Muy al contrario, esa es la vía de la normalización. ¿O no?

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