El predominio absoluto de usuarios brasileños en Orkut desata reacciones xenófobas

Orkut“A equipe do orkut tem o prazer de anunciar que a interface de usuário do orkut.com está agora disponível em outro idioma – português!” Así anunciaba Orkut a principios de este mes lo que no podía ser de otro modo.
Desde que el 24 de junio de 2004 los brasileños superasen por primera vez a los norteamericanos en la red social de Google, su ascenso ha sido imparable, hasta situarse en la actualidad en un casi monopolístico 67,84 por ciento. Si con estos porcentajes no se traduce el servicio al portugués, apaga y vámonos.

La verdad es que no sé por qué me ha dado por entrar, casi un año después, en Orkut. Será que, tras leer incansablemente sobre el último grito en la interred, las gentonomías o las taxonomías sociales, mientras casi todos estamos enredando con Flickr o con del.icio.us o instalándonos alguna extensión de Firefox para agregar nuestros “feeds” favoritos, mientras todo esto sucede, digo yo que me habré puesto melancólico.

Habré pensado: “¿qué será de esas redes sociales que eran lo último, o lo definitivo, o lo más cool, y que tanto hace que no oigo hablar de ellas?”. Así que, ni corto ni perezoso, he entrado en Orkut (no sin dificultad, porque no recordaba el password, qué le vamos a hacer) y me he encontrado con la sorpresa brasilera. Y con la reacción patriótica norteamericana también, que todo hay que decirlo. Junto al predominio absoluto de grupos brasileños, la ubicuidad de la lengua portuguesa y el inconfundible aroma carioca que Orkut indiscutiblemente tiene, hay también, como si del último pueblo de la Galia se tratara, un pequeño pero aguerrido grupo de resistentes norteamericanos.

Grupos como “Too many Brazilians on orkut” , “WTF a crazy brasilian invasion” o el más escueto pero contundente “Anti-Brasil” están ahí para recordarnos lo que Orkut fue y nunca debió dejar de ser (según ellos, claro). “Orkut es -dice uno de ellos- un servicio internacional, y como tal, debe hablarse en inglés: el inglés es un idioma internacional, el portugués NO”. Y se queda tan pancho. Otro, más moderado, se queja sólo de las intromisiones: “yo comprendo que tengan sus grupos en portugués, pero lo que no entiendo es que entren en foros genéricos y escriban en portugués, eso es señal de mala educación”. Y que lo digas.

Incredulidad

La mayor parte de los norteamericanos que quedan, algo más del 8 por ciento, asisten incrédulos al espectáculo. No están acostumbrados a ser minoría (¿para eso inventamos internet?, se preguntarán algunos). Las especulaciones sobre el fenómeno suelen derivar hacia la pseudosociología: “el fenómeno está claro -dice un californiano-: yo invité a un brasileño que conocía, y este a su vez invitó en poco tiempo a 467 brasileños más; así no hay quien los pare”.
Otro usuario norteamericano, aficionado a las taxonomías, afirma tajante: “Orkut = brasileros; LiveJournal = blancos; Xanga = asiáticos”. Con este panorama, sombrío, otro de ellos apostilla: “No sólo tenemos sobre el suelo de nuestro país la invasión de los hispanos, sino que además tenemos la invasión de los brasileros en internet”. ¡Estos bárbaros!

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