¿Pero de verdad hay que pagar por los contenidos?

Contenido de pagoEl debate sobre si se debe o no cobrar por los contenidos en la interred es ya viejo y casi diría que aburre. Algunas empresas insistieron en que había que abandonar el principio del “gratis total” y se decidieron a cobrar por sus contenidos. Con mayor o menor éxito, pero con todo el derecho del mundo a hacerlo, claro está.
Unas empresas decidieron cobrar dinero por sus contenidos (suscripciones, cuotas, por descargas…) y otra decidieron cobrar tan solo información sobre el usuario. Entre los que cobran por sus contenidos están las versiones en línea de El Mundo y El País (aunque con diferencias fundamentales sobre la forma de hacerlo); entre los que piden al usuario que se registre gratuitamente (y que luego suelen utilizar sus datos con fines publicitarios) está, por ejemplo, La Vanguardia. Y ante esta variedad… ¿cómo han reaccionado los usuarios?

Supongo que también de forma variopinta. Pero, como leo en Pointeronline via internetpolitica.com, ha faltado tiempo para que los usuarios encuentren una forma de saltarse estas barreras que se interponenen entre ellos y el contenido que buscan.
Y es que hasta registrarse en una página para acceder a su contenido puede resultar engorroso. Por eso, utilidades online como Bug me not (no me molestes) facilitan a todo el que lo desee un nombre de usuario y contraseña para un total de 10484 sitios de la interred. Entre ellos está el ejemplo que pusimos de diario español que requiere registro gratuito, La Vanguardia. Pero también (¡oh sorpresa!) para diarios de pago como El País.
No me he molestado en comprobar si funcionan o no (no vaya a ver alguien en ello indicio de delito, o aunque fuere de falta), pero eso es irrelevante. Lo verdaderamente preocupante para estos medios que decidieron de una forma o de otra cobrar por sus contenidos en la interred es que realmente es muy complicado controlar que a sus contenidos acceden sus usuarios y solo sus usuarios. Herramientas como “Bug me not” pueden echar por tierra sus esfuerzos. Pero, aunque se molesten en desactivar diariamente cada una de las combinaciones de usuario y contraseñas que proporcionen herramientas como esta, siempre les quedará una enorme, e imposible de controlar, “puerta trasera”: los propios usuarios.

Puerta trasera

Nadie puede controlar que sean los propios usuarios los que, de forma dolosa o de la manera más inocente, compartan sus claves de acceso. A veces lo hacen sin darse ni cuenta (como cuando utilizan un ordenador compartido en un centro de trabajo, por ejemplo). Otras veces lo hacen de forma intencionada. Hay casos, por ejemplo, en el que la combinación de usuario y clave incluso se puede publicar en la interred. Es el caso del Campus Estado de México del Tecnológico de Monterrey [1], que publica un nombre de usuario y una clave para acceder al diario El País. Ellos lo pusieron ahí para que lo utilizasen sus alumnos, pero es una información que está disponible para todo el mundo y que cualquiera puede encontrar fácilmente utilizando un buscador.
Todo el que lo desee puede acceder a los contenidos de forma gratuita. Esto pasaba también fuera de la interred, donde todo el mundo podía leer el diario de la mañana en cualquier bar o cafetería. O en la biblioteca pública. O, en caso de desesperación, leyendo por encima del hombro de un viajero del mismo vagón de metro (¿será todo esto también delito…?). Pero en Internet esto es aún más frecuente, y el requisito del previo pago o registro sólo disuade al que quiere ser disuadido.


[1] Tampoco lo he comprobado, pero tengo la seguridad de que El País habrá anulado esta combinación de usuario y clave, tan grande debe de haber sido el número de accesos con ellos registrado.

4 Comments

  1. La verdad es que el sistema de Bug Me Not está destinado al fracaso porque no comprueba ni siquiera si la información es válida. Por ejemplo, el nombre de usuario de El País es la dirección de correo del usuario, y el sistema de Bug Me Not tiene muchos nombres de usuario sin una @. Ahí está el talón de Aquiles del servicio: cualquier empresa que se considere perjudicada puede dedicarse, no a bloquear el acceso a las claves que se publiquen, sino a llenar de claves falsas el sistema y, de paso, detectar si alguien las introduce en su web (de forma que también pueden almacenar un listado de infractores, a los que podrían llegar a denunciar). Hay que reconocer que acceder a un sistema protegido de una forma no consentida es delito en España (más claro con la próxima reforma de Código Penal) por lo que podrían denunciar a los potenciales infractores, aunque supongo que les llegaría con hacerlo con un par de ellos

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  2. Pues sí, Bug Me Not es de chiste, Marcus. Es totalmente cierto todo lo que dices. Pero lo preocupante para las empresas que cobran por sus contenidos no es Bug Me Not, ni ningún otro sistema para burlar los accesos controlados que exista o pueda surgir (aunque sin duda a más de uno le habrá entrado un escalofrío… por lo que pueda venir). Lo preocupante son los propios usuarios, que vienen demostrando una preocupante (a los ojos de la industria) tendencia a no vigilar debidamente el uso EXCLUSIVAMENTE PERSONAL de sus cuentas de acceso. Y eso, por no hablar del desmadre existente con las cuentas corporativas. Acceder a un sistema protegido de forma no consentida es delito en España (y en muchos otros países), pero se pueden presetar muchas paradojas. Si yo compro la edición en papel de un periódico y te la presto para que te la leas no comento ningún tipo de delito (¿o sí?). Sin embargo, si te presto mi clave para leer esa misma edición en la interred, estaré cometiendo un delito… ¿no?

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  3. Al cambiar los contenidos o servicios gratuitos, y hacerlos de pago, se invoca a la necesidad de la costumbre para comercializarlos; tambien al haberlos probado por gratuitos, se convierten en opciones de emergencia aunque tengan un costo.

    Ayer nomas me ocurrio una emergencia de enviar un archivo con prueba de haberlo almacenado en cierta fecha; pero sorpresa para mi, Yahoo! ha cambiado el servicio de compartir archivos y fotos de gratuito a pagado, por lo que me parecio lo mas facil pagar por ese servicio aunque cancele mi suscripcion en cuanto salga de la emergencia.

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  4. Totalmente de acuerdo. Al final, se paga solo por LO QUE SE NECESITA. Si se puede obtener aquello por lo que alguien nos cobra de forma gratuita en otro sitio, se hará. No parece, hoy por hoy, que la información generalista sea algo por lo que mucha gente esté dispuesta a pagar. Tenemos cientos, miles de fuentes gratuitas para obtenerla. Igual pasa con los sistemas para compartir archivos (así que Yahoo tiene poco que hacer), o con las cuentas de correo de gran capacidad (Google acaba de romper el mercado con Gmail).

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