Taxonomías

LibroUna de las razones que me llevó a elegir SPIP como CMS para martinalia.com fue su capacidad para clasificar los contenidos de una manera absolutamente flexible. Por tanto, me permitía contar con mi propia taxonomía, sin depender de la estructura rígida de casi todos los sistemas de publicación de bitácoras y de gran parte de los sistemas de Gestión de Contenidos más habituales en el mercado.
Claro que aún ha de mejorar su capacidad de utilización de las taxonomías, permitiendo, por ejemplo, mostrar los resultados de las búsquedas ordenados según los criterios personalizados e, incluso, permitiendo búsquedas bidimensionales.

Hasta hace relativamente poco, si oíamos oir de taxonomía lo menos que podíamos hacer era llevarnos la mano a la cartera por si de algún tipo nuevo de impuesto se tratara. A los biólogos sí les sonaba, claro, estaban familizarizados con la palabra desde el siglo XVIII, cuando Linneo introdujo la Taxonomía como un sistema ordenado de clasificación y nomenclatura de los seres vivos. Pero el resto de los mortales, lo dicho, la mano a la cartera.
En cambio, este concepto hace ya tiempo que trascendió el ámbito de la biología. En psicología cognitiva se emplea al menos desde 1948; también se emplea en el ámbito lexicográfico y, cada vez con más fuerza, en el mundo de la Gestión de Contenidos, donde se está convirtiendo en un elemento esencial y muy asociado a la extensión del estándar XML.
En términos generales, una taxonomía es un conjunto de información que representa la organización jerárquica de un ámbito del conocimiento siguiendo un protocolo de género-especie o general-específico. Por tanto, es parte inherente de cualquier sistema complejo de Gestión de Contenidos. Gracias a la taxonomía se organiza la estructura y se guía el indexado, etiquetado y asociaciones del contenido.
Esto, que aparentemente es tan enrevesado, no es más que dotar de un poco de sentido común a la gestión documental, especialmente en entornos (empresas o administraciones) donde el volumen de documentación es tan masivo que la información relevante corre el serio riesgo de quedar sepultada, perdida para siempre.
Por ello, construir una taxonomía robusta (idealmente, antes de la implementación del sistema de Gestión de Contenidos… pero no siempre se puede) es una condición imprescindible para salvaguardar la información relevante de nuestra organización. De esta manera, se supera la limitación de los sistemas tradicionales, que suelen asociar los documentos a una cuenta de cliente, a un proyecto o a una transacción determinada… lo que a todas luces no es suficiente, porque no nos proporciona información sobre su relevancia.

One Comment

  1. Gracias por comentar algo sobre el tema de las taxonomías, aunque echo de menos que no hayas profundizado más en su aplicación práctica, por ejemplo, con SPIP, puesto que así se tendría más claro el potencial de su uso.

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