La feria errante

Feria de Alcalá de guadaira en El Águila

Hoy vuelvo a la feria de Alcalá de Guadaíra, la feria de mi pueblo, la feria que conocí desde niño pero que ya apenas reconozco, pues desde entonces ha mudado una vez de ubicación y dos veces de fecha.

Y es que la feria de mi pueblo es la feria errante, una feria para mí preciosa, aunque no acaba de encontrar acomodo y va deambulando por el calendario, y baja desde los cerros hasta el valle para encontrar el sitio que no ha encontrado todavía en el corazón de los alcalareños.

La verdad es que ha sido una casualidad, no estaba programado, pero finalmente por motivo familiares y laborales he tenido que viajar esta semana a Sevilla y, ¡oh casualidad! era feria en mi pueblo, Alcalá de Guadaíra.

No estaba programado, pero cuánto lo agradezco, pues me proporciona una oportunidad única para ver de una sola vez a tantos y tantos amigos que de otra manera quién sabe hasta cuándo no hubiera podido reencontrar.

Cuánto me agrada volver a la feria de la patria del albero, mi patria, a la feria más íntima que conozco, a la más hermosa por abandonada. Y es que luchar contra el calor, contra la tentación de la tan cercana playa… eso no es tarea fácil. Da igual que abandonara el 15 de agosto por el mes de junio, y el cerro del águila por la ribera del Guadaíra. En junio los días son aún más largos, y el ansia de playa más pronunciado. Muchos alcalareños no tienen su feria en esta feria, sino en la de Sevilla o incluso en la de Mairena.

No importa. Ya sé que es terrible para los caseteros. Pero a mí me gusta esta feria modesta, aunque tan grande sea, a mí me agrada esta feria sin bullas, feria para un rato en la noche y poco más… esta es mi feria.

Deja un comentario