Gestión de Contenidos o separar el grano de la paja

LibroUn error que se comete con frecuencia desde las páginas web empresariales es intentar abarcar demasiado, apuntar un poco en todas direcciones y no centrar el mensaje que queremos trasladar a consumidores y usuarios. Por desgracia, si no somos capaces nosotros mismos de establecer un mensaje claro, estamos fallando a nuestros potenciales clientes.
Cada nueva animación en flash, cada nueva imagen, incluso cada nuevo enlace que incluimos en nuestro sitio web no es más que una invitación a la distracción, un obstáculo más que una ayuda en nuestro objetivo de centrar la atención de nuestros potenciales clientes.

No deberíamos de perder nunca de vista que el público objetivo de nuestro sitio web no es sino una pequeñísima porción del total de la población internauta. Y de este
pequeño porcentaje, solo lograremos interesar a su vez a una pequeña fracción, que con frecuencia buscará siempre el mismo tipo de contenidos y no estará interesado en distracciones ni artificiosidades. Y esto último es muy importante, porque tenemos que estudiar con detalle qué contenidos ayudan a nuestros objetivos y cuáles, en cambio, alejan a nuestros potenciales clientes, les confunde sobre nuestra oferta o, simplemente, les empuja a nuestra competencia.
Por muy maravillosa que sea la aplicación de Gestión de Contenidos que hemos adquirido, si no tenemos claros los criterios por los que decidimos publicar o no un contenido; si no tenemos claro un modelo conceptual de gestión de contenidos alineado con nuestros objetivos de negocio, entonces habremos fracasado.

Punto de venta

Resulta curioso ver cómo organizaciones que invierten cuantiosos recursos en, por ejemplo, el marketing en el punto de venta (ese que nos incita a comprar artículos que antes de entrar en el supermercado nunca hubiéramos imaginado que íbamos a necesitar) fracasan estrepitosamente en sus sitios web, que convierten en abigarrados folletos virtuales inútiles para cualquier función comercial o de atención al cliente.
Así que la recomendación es clara: diseñar los contenidos para lo que la mayoría de nuestro público objetivo quiere, sin añadidos; ser simple; ser claro; y, no menos importante, ser rápido. Si no lo hacemos así nuestros clientes, sencillamente, se irán a otro sitio mejor.

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