El código es bello

El código es belloHoy, cuando más que navegando iba a la deriva por la interred, he recalado casualmente en una página que reproducía el código del famoso virus informático ’I Love You’, que hizo estragos allá por 2000.
Además de mostrar el código, el virus intenta ejecutarse en el ordenador cliente en cuanto accede el navegador a la página en cuestión, por lo que no dejaré aquí rastro de su URL. El autor se ofrece amablemente a proporcionar las instrucciones para ensamblar el virus a quien se lo solicite. Pero lo que me llamó poderosamente la atención no fue eso, sino la frase con la que cerraba el texto: ’y así termina esta belleza’, decía, refiriéndose al código.

Este atrevido y algo inaprensivo webmaster me recordó a un grupo italiano, 0100101110101101.org, que reivindicaban al hacker como artista, y que consideraban que el software era un tipo de poesía.
La estética del pirata informático, la exaltación del código fuente… ¿puede considerarse la escritura de un virus como poesía? Estamos ante el arte de la provocación online, que me recuerda un tanto al movimiento futurista de Marinetti, ese que decía en su manifiesto que ’un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la Victoria de Samotracia’ [1]
En cambio, no puedo dejar de reconocer que, poses aparte, algo de razón hay en esta simetría entre programación y arte. Nunca lo he comentado con nadie, pero es cierto que la sensación que experimento cuando me enfrento a un código bien formado es muy similar a la que me produce contemplar un edificio equilibrado en todas sus proporciones, o cuando leo un epigrama redondo.

La emoción del código fuente

Claro que no soy yo quien produce ese código hermoso y equilibrado. Igual que Borges decía que él más que escritor era un gran lector, digo yo que más que productor de código soy admirador del mismo.
También hay algo de paralelismo, o quizá yo quiera verlo, entre los postulados que defiende la creciente tribu de la usabilidad, esa que se empeña en hacer más manejable la interred, y el concepto de belleza matemático. Si no me equivoco, Bertrand Russell, y no recuerdo si citaba a alguien, dejó dicho que lo que los matemáticos llaman elegancia resulta del empleo exclusivo de los principios esenciales en virtud de los cuales la tesis es verdadera. Pues eso: usabilidad.

[1] esto es lo más sensato que dice: porque llega a afirmar barbaridades como: ’Queremos glorificar la guerra -única higiene del mundo- el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las bellas ideas por las cuales se muere y el desprecio de la mujer’

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