La hoguera multimedia

Tortura en IraqHace ya tiempo que la guerra que emprendió la industria audiovisual contra las nuevas tecnologías que dinamitaban la base de su modelo de negocio me venía recordando otra lucha, tan inútil como ésta: la que mantuvo la iglesia Católica contra la proliferación de libros “no autorizados” tras la aparición de la imprenta.
Ahora otra guerra mucho más real y cruel como la invasión de Iraq por los EEUU, y en concreto los cientos de fotografías digitales y vídeos que muestran torturas a presos iraquíes, me trae de nuevo a la mente el papel que la tecnología de producción, reproducción y/o difusión de contenidos puede jugar tanto en el alza como en el declive de un modelo social.

Y es que, aunque probablemente aún no seamos conscientes del todo, la irrupción de nuevas herramientas tecnológicas que facilitan hasta lo inverosímil la producción y difusión de contenidos está produciendo una profunda disrupción que no tardará en tener profundas consecuencias sociales y políticas.
Con la invención de la imprenta alrededor del año 1450, los libros comenzaron a rodar por las prensas. La Inquisición buscó censurar el contenido y la cantidad de libros y en 1559, el papa Pablo IV autorizó un Índice oficial de Libros Prohibidos, destinando a este una larga lista de libros.
Pero la iglesia Católica fue derrotada por la imprenta, que le privó del monopolio de la copia manuscrita que detentaba hasta entonces, y que le convertía en referencia única para la cultura occidental. Esta disrupción favoreció la separación de iglesia y Estado, la aparición de una cultura laica y racionalista que finalmente desembocó en el pensamiento científico, la democracia, el Estado social…
Ahora no es la jerarquía de ninguna iglesia la que pierde el monopolio sobre la reproducción de contenidos. Es la industria discográfica, cuyo modelo de negocio se ha venido abajo en un abrir y cerrar de ojos. El dogma del Mercado es el que se ve zaherido por esta aparición brusca de un nuevo paradigma, y aún no sabemos en qué va a parar la cosa. Pero la experiencia histórica nos dice que todos los intentos represores fracasarán, y que tan solo causarán más dolor en su agonía.

Periodismo sin periodistas

Impresionante es también el efecto de la irrupción masiva de la fotografía digital. Si en la guerra de Vietnam el ejército de EEUU fue derrotado por su propia Opinión Pública, sacudida por las imágenes de televisión, ese peligro había sido ya conjurado. Hace tiempo (desde la primera guerra del Golfo al menos) que las televisiones habían sido integradas plenamente en la maquinaria de guerra. Nunca más imágenes de soldados muertos.
Pero hete aquí que, para pasmo universal, son los propios soldados del ejército invasor los que han proporcionado esta vez la carga de la prueba. Ellos mismos han reproducido y contribuido a difundir las prácticas sistemáticas de tortura que se realiza baja la ocupación militar estadounidense de Iraq. Para los intereses del ejército estadounidense ha sido una letal combinación de falta de conciencia moral y tecnología de última generación a disposición de las masas.

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