2004 ¿año de los CMS?

Andrzej Marian BartczakTodo indica que, impulsadas por la nueva normativa norteamericana y por la caída de los precios, este año 2004 las aplicaciones CMS pueden ocupar un prominente lugar junto a las aplicaciones ERP y CRM en las prioridades de las empresas.

Pero estas brillantes perspectivas coexisten con la realidad de que gran parte de las empresas aún no han asumido que la Gestión de Contenidos es parte integral de la gestión de su negocio, y no meramente una herramienta para publicar páginas web.

Escándalos que, como Enron, tanto daño hicieron a la credibilidad de la economía norteamericana han redundado, paradójicamente, en una ventaja competitiva para las aplicaciones de Gestión de Contenidos. Nuevas normativas federales como la Sarbanes-Oxley Act of 2002 obligan a las empresas, en aras de la transparencia, a conservar un minucioso registro de una gran cantidad de contenidos, desde los informes financieros hasta los emails que ha intercambiado la empresa.

Esto, junto a la emergencia imparable de los Web Services y de estándares como el XML y, sobre todo, la caída generalizada en los costes de estas aplicaciones, hacen prever que este año puede ser el despegue definitivo de las aplicaciones CMS.

Tropezar dos veces

Paradójicamente, estas buenas perspectivas para la industria son, a mi entender, un peligro para la credibilidad de la Gestión de Contenidos como disciplina. Y es que, si mucho no me equivoco, llevamos camino de repetir la infausta experiencia que muchas empresas ya atravesaron con sus sistemas CRM y ERP.

Por mucho que se insista, y como muchos ya han comprobado dolorosamente, la solución a los problemas de gestión NUNCA vienen de la mano de una tecnología. La tecnología es solo un habilitador, la solución a los problemas siempre ha de venir de un análisis detallado y muy particularizado de las necesidades u objetivos de la empresa.

Ya en 2003 avisaba Jupiter Research de este peligro. Según un estudio realizado por esta consultora, un 60 por ciento de las empresas que habían adoptado algún sistema de Gestión de Contenidos Web ¡seguían actualizando los contenidos a mano!

Realmente escandaloso. Y ¿qué es lo que había pasado? Pues, básicamente, que en ninguno de estos casos se hizo un estudio previo de las necesidades. Como resultado, el contenido no siempre se separaba de la presentación, en ocasiones los sistemas de Gestión de Contenidos adoptados eran demasiado complejos e inmanejables, o no se adaptaban a la taxonomía propia del negocio…

Problemas que se podían haber resuelto fácilmente, y a un precio económico, con la ayuda de un consultor independiente.

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